Esta imagen no es de una película, no. Está tomada durante la representación de la Semana Santa en Cuevas del Campo, un pueblo del Altiplano Granadino, cerca de Baza. Es dificil explicar con palabras lo que sientes cuando asistes a este espectáculo. No es necesario ser creyente para sentirte envuelto en la magia del momento, para trasladarte en el tiempo muchos siglos atrás. La música, los figurantes, el entorno natural donde se desarrolla la acción, consiguen que te veas inmerso en la historia del cristianismo. Podría poneros decenas de fotos como estas, o mejores, pero ya están recogidas en el blog de Antonio V. Martinez Cruz, uno de los principales artífices de que esta Semana Santa Viviente, sea una de las más visitadas y valoradas de Andalucía. Os animo a visitar su blog, no os defraudará:
Y por supuesto a visitar Cuevas del Campo el Viernes Santo, si no pasa nada yo estaré por allí.
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“Soy ateo, pero he llorado al paso del Cristo”. Semana Santa Viviente en Cuevas del Campo. Cinco de la tarde. Carlos, carpintero de profesión, recorre el camino al Calvario con la pesada cruz que él mismo ha fabricado; talló una más ligera, pero el director de la representación no ha permitido licencias. Tampoco a su corona le faltan espinas, ni es compasivo el látigo al que es sometido tras ser condenado por Pilato a la crucifixión. Ni siquiera es ficticia la media hora que permanece “clavado”, desnudo y tambaleándose en la cruz de dos metros levantada en el Gólgota cueveño. (EXTRACTO DEL BLOG DE ANTONIO V. MARTINEZ)
