lunes, 29 de noviembre de 2010

Escribir una novela, más o menos larga


Hace unos días retomé una novela que había iniciado a mediados del 2009, y que ya he abandonado en varias ocasiones. La novela se inició en forma de diario, después decidí escribirla en tercera persona desde el punto de vista del protagonista y, ahora, cuando la he vuelto a coger no me sentía cómoda, no conseguía tomarle el ritmo. Finalmente he decidido escribirla en primera persona, alternando el pasado y el presente, ya que hay capítulos en los que el protagonista nos habla de su infancia y otros que se desarrollan en la época actual.
Es la primera novela que voy a escribir en primera persona y tengo dudas sobre el resultado, pero ya he tomado la decisión. No será un texto largo, no creo que la historia dé para más de 120-150 páginas, quizás eso ayude a que no se haga demasiado pesado estar escuchando siempre la misma voz.
El otro día, en la presentación de mi libro en Jaén, alguien me preguntaba si no me había planteado escribir una novela más larga. Mi respuesta fue algo así: creo que no estoy preparada para afrontar ese desafío, por dos motivos, por la falta de tiempo y por la organización. En cuanto al primero, está claro, el tiempo que empleo en escribir es fragmentario, me cuesta mucho dedicar un día entero a la escritura, una novela de más envergadura necesita muchas horas y, a ser posibles, seguidas. En cuanto al segundo, no soy una persona organizada, no suelo tomar notas, quiero llevarlo todo en la cabeza, y si a esto añadimos que mi memoria no es demasiado buena, se puede imaginar el resultado, un auténtico caos. Terminé comentando que quizás mi sitio esté en el cuento y en la novela corta, no todos estamos capacitados para escribir novelones de más de 500 páginas.
Quizás otro motivo sea que me gusta contar las historias en pocas palabras, depurar el lenguaje, estrujarlo, sacarle el máximo rendimiento. A veces, leyendo novelas, sobre todo esas tan largas, observo que hay ideas o conceptos que se repiten con demasiada frecuencia; que se insiste sobre lo mismo; que se podrían eliminar párrafos enteros sin afectar a la historia. Y no me gusta, tengo la sensación de que me hacen perder el tiempo.
No todas las novelas son así, por supuesto, no creo que se pueda valorar la calidad de una novela por el número de sus páginas. Hay ejemplos de novelas excelentes de los dos tipos.
Y tengo que añadir que admiro a los escritores que son capaces de crear obras maestras de muchos cientos de páginas. Como admiro a los que tienen la habilidad de escribir novelas históricas bien documentadas, algo para lo que me considero una auténtica inútil.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Más reseñas de Trece cuentos inquietantes




Tengo que agradecer a J.E. Álamo la estupenda reseña que hace de mi libro en su blog Letras para Soñar, de la que pongo por aquí un extracto:
"En Trece Cuentos Inquietantes, Felisa destila un fino sentido del humor, una acidez galopante y una alegría a la hora de torturar y matar a sus personajes que te deja KO en pocos segundos. (Magistral en este sentido, el segundo de los relatos: Historias Truncadas). Pero ojo, que no estamos hablando de una antología de terror; para nada. Estamos hablando de realismo puro y duro, de la vida y sus avatares pero a pecho descubierto, sin ñoñeces ni guantes de seda. Aunque también advierto que entre mucha sangre y violencia, tienen cabida la sonrisa y hasta la carcajada como ocurre en el relato El Misterio de mi Boda. Otras de las historias son dramáticas y tiernas a la vez como La Habitación de Pensar y El Tiempo Detenido y los hay espeluznantes como La Piel de la Serpiente y El Número Cuatro, dos maravillosos relatos que recrean ambientes opresivos y asfixiantes de manera magistral."
Y esta mañana he descubierto otra reseña, gracias a la alerta que tengo el google, que me ha hecho inmensamente feliz, ya que, aunque valore mucho las críticas y comentarios que me llegan de amigos y conocidos, siempre me queda la duda de si su opinión estará condicionada por el hecho de conocerme. En este caso se trata de una persona que no me conoce de nada y que compró el libro por su portada.
Dejo también un extracto de la misma:
"Estos relatos están muy bien escritos, mezclan de maravilla lo real con lo incierto o improbable y al final siempre sorprenden. El de "Las hermanas" me ha sacado una amplia sonrisa y me encanta como termina. El de "El motorista" es mi favorito (cuando lo leais adivinaréis por que si me conocéis un poco), "El número cuatro" es realmente agobiante y el de "Cuando Elena dejó de ser vaca mola, es diferente y me ha hecho reír y al mismo tiempo asombrarme de lo real que parece.Estos son algunos de los títulos que incluye este pequeño librillo entretenido, ideal,como ya he dicho, para llevar en el bolso o en la mano y para entretener y absorber al lector durante las pequeñas o grandes esperas en que nos sumerge la vida cotidiana. Espero que lo disfrutéis."
Se puede leer completa en este enlace:

Ojalá se nos acaben los motivos para celebrar este día

Esta tarde a las 17,30 en el salón de actos del Centro Comarcal de Servicios Sociales, ubicado en la Calle General Baena, en Alcaudete, intervendré junto a los poetas Anif Larom y Enrique Granados en la lectura que se hará de poemas y relatos relacionados con la violencia de género.
Todas las mujeres y, por supuesto, los hombres, que esto es cosa de todos, están invitados a participar en este acto de repulsa.
El tema de la violencia doméstica está presente a menudo en mis narraciones, no siempre de forma intencionada, irrumpe en mis textos sin previo aviso, como las noticias de mujeres muertas a manos de su marido irrumpen en mi vida y me conmocionan, nunca acabaré de acostumbrarme, es más, no quiero acostumbrarme.

martes, 23 de noviembre de 2010

Uno de mis relatos en Perversiones

Acaba de salir en la colección Vagamundos de la editorial Traspiés el libro “Perversiones“, una colección de las mejores parafilias publicadas en el blog creado al efecto: http://parafiliasilustradas.blogspot.com/
En este libro se incluye un relato escrito por mí, "Narratofilia", donde se describe una apasionada historia de amor, sexo y letras.
Enhorabuena a la labor de José Antonio López como editor y a todos los amigos que compartimos páginas.

Los autores incluidos en el libro son:
Andrés Portillo, Rafael Linero, Raúlo Cáceres, Ángel Olgoso, Antonio Dafos, Isabel González González, Manuel Moyano, Quim Pérez, Jorge Fornés, Vicente Muñoz Álvarez, Hugo Rg [pobreartista], Joaquín Torres, U! a.k.a Uriel A. Durán, Ginés Cutillas, Miguel Sanfeliu, Fusa Díaz, Cristina de Cos, Fco. Javier Pérez, Pablo E. Soto, Hugo García, Marina Guiu, David González, Pablo Gallo, Carlos Vitale, Manuel Rebollar, Ana Ayuso Verde, Isabelle López, Francisco Naranjo, Alejandro Santos, Rubén Little Nemo, Marina Baizán, Hilario J. Rodríguez, Elvis Gato, Juan Jacinto Muñoz Rengel, José Ángel Barrueco, Isabel Wagemann, David Guirao, Joan Ripollès Iranzo, El Bute, Eva Díaz Riobello, Salvador Moreno Valencia, Popá, Elías Moro, Martín Pardo, Carlos Manzano, Kikus, Nacho Cagiga, Felisa Moreno Ortega, Andrés Neumam, Juan Gonzalo Lerma, Manu Espada, Joaquín López, M. A. Cáliz, Pepe Cervera, Rita Vicencio, María Simó, José Ángel Cilleruelo, José Abad, Amanda Manara, Miguel Ángel Zapata, Federico Villalobos, José Cruz Cabrerizo, Esteban Gutiérrez Gómez, Oscar Esquivias, Pablo Ruiz, Carola Aikin, Raul Brasca.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Crítica a mi libro en La soledad del corredor de fondo




Una vez más tengo que agradecer al escritor y periodista Jose Luis Muñoz la crítica que ha hecho sobre mi segundo libro, Trece cuentos inquietantes. Se puede leer completa en su blog:

Me quedo con estas palabras:
"Trece cuentos inquietantes, el segundo libro publicado por la escritora jienense Felisa Moreno tras su formidable debut con la novela La asesina de los ojos bondadosos, hacen justicia a su título, porque se trata de una recopilación de narraciones fantásticas en las que la muerte suele tener presencia, la realidad resulta difusa y la fantasía campa a sus anchas surgiendo de lo cotidiano.Son trece pasos precisos por el reino del fantástico, relatos abiertos y sutiles, recorridos por meandros y escritos con maestría que producen inquietud en quien los lee."

viernes, 19 de noviembre de 2010

Fotos de la presentación

Una imagen de la mesa, con Francisco Ruiz Funez, responsable del Centro Andaluz de las Letras en Jaén, al que estoy muy agradecida por la amabilidad que ha mostrado en todo momento; y Yolanda Caballero Aceituno, diputada de Turismo y Deportes, paisana y amiga, que hizo una estupenda presentación de mi libro, no creo merecer sus palabras.
Una vista del público asistente, al que quiero reiterar mi agradecimiento por acompañarme en este día tan especial. Estuvieron representantes de los club de lectura de Alcaudete, Jaén y Martos, que ya habían leído mi primera novela "La asesina de los ojos bondadosos", esto posibilitó un turno de preguntas muy interesante. El acto no fue nada protocolario, no era eso lo que yo quería, me interesaba conocer la opinión de mis lectores, fueron sus preguntas las que marcaron el ritmo del encuentro.
Con mi hermano Rafa y mi sobrino Jose Antonio, en esta ocasión no ha podido acompañarme toda la familia, pero ellos han sido una estupenda representación.



A veces estas cosas también sirven para facilitar los reencuentros. Hacía años que no veía a mi amiga Carolina y me hizo mucha ilusión encontrarme con ella.



Con mi marido, que siempre está ahí, apoyándome en lo bueno y en lo malo.












Con mi amigo Manu, otro apasionado de la lectura.















Con mi cuñada María José, a la que estoy enganchando a leer.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El sueño de las palabras


Cuando aprendí a leer descubrí que se abría un nuevo mundo ante mis ojos. Un mundo imaginario capaz de desbancar la rutina diaria, el aburrimiento. De repente las cosas tenían un significado, esas letras que antes se amontonaban ante mí sin ningún sentido ahora cobraban vida. Leer, lo que fuera, donde fuera, me apasionaba.

Leer me llevó a escribir, con catorce años gané un premio en el colegio, en realidad fueron dos, uno de matemáticas y otro por un cuento. Aquellos premios, cada uno a su manera, me ayudaron a conseguir mi sueño en ese momento, estaba en octavo de la extinta EGB y quería seguir estudiando, pero todo apuntaba a que no podría ser, que tendría que repetir la vida de decenas de niñas de mi pueblo, el campo o los talleres clandestinos de costura, o las dos cosas. Esos premios cambiaron el rumbo de mi destino.
Otro premio, más de veinte años después, esta vez en un certamen de cartas de amor, me descubrió un mundo lleno de posibilidades, un mundo que siempre me había apasionado desde fuera, el de la literatura. A ese premio le sucedieron otros, hasta hacerme acariciar la idea de que mi otro sueño, el de las palabras, también podría realizarse. Cuatro años después sigo soñando, este blog es testigo de mis avatares, no es fácil abrirse camino, ni tan siquiera es sencillo escribir, supone mucho esfuerzo y trabajo, la imagen del escritor llevado por las musas hasta su obra maestra se desvanece conforme te das cuenta de que no es así, que además de talento o inspiración, necesitas una gran fuerza de voluntad, que escribir requiere esfuerzo y tiempo, mucho tiempo.

Mañana presento mi libro en la Biblioteca Provincial de Jaén, a fuerza de repetirlo y leerlo en los carteles, en las tarjetas de invitación, lo voy viendo normal, pero cuando me paro a pensarlo, cuando reflexiono, me doy cuenta de que estoy adentrándome en mi sueño, que me abro paso despacio y que, con paso indeciso, camino hacia él.

Mañana me gustaría que me acompañarais, sé que muchos de los que leéis estas palabras estáis a cientos de kilómetros de aquí o que tenéis obligaciones que os lo impiden, pero me hace ilusión pensar que venís conmigo hasta esa sala, por donde antes han pasado escritores consagrados, para acompañarme en este día tan especial.

Hoy me siento feliz y quería contarlo, como hago otras veces cuando me asaltan las dudas, creo que las alegrías se ensanchan al compartirlas y las tristezas se empequeñecen, no sé si será una teoría absurda, pero a mí me funciona.
Gracias por estar ahí. En este día de lluvia os regalo un arcoiris.

lunes, 15 de noviembre de 2010

La madre


Cada vez que la mira a los ojos tiene la sensación de estar asomándose a un pozo oscuro y profundo, un enmarañado de tinieblas y miedos.
No hace tanto podía adivinar todos sus movimientos incluso antes de que empezara a ejecutarlos, como si se tratara de la coreografía de un ballet mil veces visto.
Este pensamiento le lleva de la mano hasta sus primeros años, cuando apenas levantaba un palmo del suelo y se agarraba a su mano con fuerza al cruzar el semáforo que las llevaría hasta la escuela de danza. Aún no había cumplido los cuatro años.
Ahora se pregunta si no estaría allí el origen de la desgracia, si no sería ella la culpable por animarla a ser una bailarina, a cumplir el sueño que ella nunca logró. Quiso pasar por alto que su hija, como ella, era una niña regordeta, de pies pequeños y hoyuelos en los dedos, que su constitución no era la más apropiada para la danza. Duele sentirse culpable, pero lastima más no saber qué hacer, qué camino tomar para ayudarle a salir de ese cenagal de vómitos y hambrunas.
Observa como termina el desayuno, sin ganas, como un pajarillo inapetente. Mira su piel mortecina, la nariz afilada, el perfil transparente de sus orejas, las flores moradas de sus labios. No parece su niña. La ilusión por vivir se le escapa entre sus dedos, tristes y descarnados, que dejan resbalar la tostada hasta ocultarla bajo la servilleta. Ella finge que no la ha visto, prefiere que coma poco a que luego vomite. Hoy tienen cita en la clínica. A la madre no le gusta ir allí, teme ver las imágenes de esos cadáveres vivientes que deambulan por los pasillos. Su hija todavía puede pasar por una chica demasiado delgada, aún no lleva escrita en la frente la palabra maldita: anorexia.
Es tan hermosa, piensa la madre mientras conduce con la mente tan alejada del tráfico que, al cambiar el semáforo, a punto está de chocar con el coche que la precede. Le gustaría hablarle, decirle cuánto la quiere, cuánto la quiso desde el momento que vio su carita rosada en la sala de partos, olvidando de golpe el esfuerzo y el dolor sufrido durante más de veinte horas. Un parto de primeriza.
Se bajan del coche, intercambian una mirada angustiada, llena de inseguridad, la madre nota la presión de aquellos dedos famélicos en la palma de su mano, como el primer día que la llevó al colegio. En esa ocasión se separó de ella muerta de miedo, pero sin llorar ni gritar, como hacían los otros niños. Sólo le dirigió una mirada acusadora que la llevó a estar todo el día inquieta, con la sensación de haberle fallado, y la seguridad de que lo había hecho por su bien. Sabe que hoy tendrá que regresar sola, que Maite se quedará allí, ya ha dado un primer paso, aceptar que está enferma.
Busca sus ojos, esta vez no ve reproches, tan solo miedo. Un miedo como el que aprieta su garganta, que le impide hablar y decirle cuánto la quiere, cuánto la ha querido desde que nació, desde que la matrona la dejó sobre su pecho, húmeda y desamparada.
Es la hija quien inicia la despedida, sus palabras son susurros apenas musitados.
- Debes marcharte mamá, estaré bien, voy a curarme. Quiero curarme, aquí me ayudarán.

La madre no puede hablar, quisiera decirle que sí, que seguro que se recuperará, que la esperará, que cuando regrese harán miles de cosas juntas, todo lo que no han hecho desde que ella dejó de ser ella, desde que se convirtió en una extraña con ojos de pozo.
No dice nada. Le da un beso y se marcha sin decir adiós, no quiere que la vea llorar.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Horacio Convertini gana el premio Cosecha Ñ

Ya os he hablado en otras ocasiones de Horacio, escritor y periodista argentino, al que tuve la suerte de conocer en el transcurso de uno de los certámenes de Canal Literatura, desde entonces, y ya hace más de dos años, mantenemos una amistad transoceánica ayudados por las nuevas tecnologías. Solemos intercambiar relatos y opiniones, las suyas sobre mis cuentos y novelas me son de gran ayuda pues es un gran escritor.
En estos días me siento muy orgullosa de ser su amiga, acaba de ganar el premio Cosecha Ñ, uno de los más importantes por su cuantía y prestigio. Os dejo por aquí una nota de prensa y el enlace a la página donde se puede leer su relato.
Para leer el relato:
http://www.revistaparaleer.com/festival2010/relatosDetalle/196


El escritor argentino Horacio Convertini gana el premio Cosecha Eñe 2010
Por Agencia EFE – Hace 1 día

Madrid, 12 nov (EFE).- Por su relato "Uru", el periodista argentino Horacio Convertini recibió hoy el premio Cosecha Eñe 2010 en una ceremonia celebrada en el marco del Festival Eñe que tiene lugar hoy y mañana en Círculo de Bellas Artes de Madrid, informó la organización en un comunicado.

"Uru" fue elegido por un jurado formado por los escritores Luis Mateo Díez y Rosa Montero; la directora editorial de Alfaguara, Pilar Reyes, y los miembros de la revista de literatura "Eñe"Camino Brasa y Toño Angulo.

El relato ganador narra, con un brillante vocabulario y recursos literarios, el recuerdo que guarda un adolescente de Uru, un personaje que marcó su infancia, según una nota de prensa.

Asimismo, el jurado apuntó que "Uru" "recuerda a aquellos (relatos) del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti por el tema elegido y por su 'premisa dramática', sobre todo a 'Jacob y el otro'".

Convertini (Buenos Aires, 1961), que es periodista, escritor premiado y editor del diario "Clarín", ha publicado la novela "El refuerzo"; el libro de relatos "Los que están afuera" y las novelas infantiles "La leyenda de los Invencibles" y "La noche que salvé al Universo".

El ganador, que recibirá 3.000 euros y la publicación del relato premiado en el número de invierno de "Eñe. Revista para leer", compitió junto a más de 2.000 relatos de 36 países.

viernes, 12 de noviembre de 2010

DOS MICRORRELATOS DE FRANCISCO RODRÍGUEZ CRIADO


LA IRA DE ZEUS

Atraído por mis crónicas sobre la Grecia moderna y el aroma de mi café expreso, Zeus visitaba mi casa al menos una vez por semana. Nada más cruzar el umbral dejaba su terrible rayo en el paragüero del vestíbulo y, sonriendo, su famosa águila posada en el hombro, venía hacia mí con los brazos abiertos. Era un tipo afable y locuaz, aunque con mucho carácter. (Qué les voy a contar que ustedes no sepan a estas alturas.)
Durante la tertulia –nunca antes de apurar la segunda taza de café– se mesaba la barba mientras me hacía partícipe de los graves problemas a los que se enfrentaba en “el gobierno de este nefasto imperio que es el mundo, donde todo son conflictos y desdichas”. Le gustaba hablar de su infancia, de las guerras que había librado, de los castigos infligidos a quienes habían desoído su voluntad y, cómo no, le gustaba jactarse de su numerosa descendencia con diosas y mujeres de carne y hueso. En verdad ese era su tema preferido: las mujeres. Yo, pobre mortal, me limitaba a contarle naderías: mis fracasos literarios, los problemas domésticos, las dificultades para llegar a final de mes y, como dije antes, alguna que otra anécdota de mi pasada estancia en Grecia, un viajecito en Atenas... En resumen, poca cosa.
Todo iba bien hasta que Zeus, señor del cielo y dios de la lluvia, padre de los seres humanos, tuvo que ausentarse unos días de la ciudad.
–He de estar presente en los Juegos Olímpicos que se celebran en mi honor –se excusó complacido.
En su lugar envió a su hija Helena (a la postre Helena de Troya), la mujer más bella de Grecia. Subyugada por el café y mi colección de discos de los Beatles, consternada por la soledad que exhalaban mis ojos apagados, Helena durmió aquella noche en mi cama.
Zeus, al enterarse, arremetió con toda su furia contra este indefenso servidor.
Manco del brazo derecho desde ese instante, habrá de perdonar el lector la brevedad y falta de puntería de mis últimos escritos.




MENDEL, DE LA CALLE MARKET

Mendel, el pintor que vivía en la calle Market, había convencido a un amigo labriego, viejo y achacoso como él, para que le cortara la oreja izquierda. Mendel era sordo de ese oído desde los ocho años, secuela de unas fiebres mal curadas; así que pensó que no tenía nada que perder. Después de la “hazaña” su fama de autor maldito recorrería todo el país y sus cuadros, por fin, serían apreciados en su justa medida. ¿Qué tenía Van Gogh que no tuviera él? “Guardaré la oreja en la nevera e invitaré a grandes personalidades de la cultura a que vengan a admirarla”, le dijo a Moshe, que era el nombre del labriego. Éste se encogió de hombros, alzó la hoz y cortó la oreja de un tajo limpio. Aunque la amputación resultó un éxito, el tiempo se encargó de arruinar las previsiones del pintor. Los galeristas seguían rechazando sus obras; su mujer, harta de sus extravagancias, lo abandonó; y sus hijos Yoshua y Lea, avergonzados, optaron por negarle el saludo. Era increpado por unos y otros; los niños le perseguían por la calle y entre burlas coreaban: “Mendel el loco, Mendel el loco”; el rabino alzó las manos e invocó al Todopoderoso pidiendo perdón por su “alma extraviada”; los acreedores le reclamaban a voces el pago de sus deudas. Por si fuera poco, un funcionario del juzgado le había amenazado con el desahucio. La palabra “idiota” estaba en boca de todos. Ante estos reproches, Mendel, con aire de no entender nada, se mesaba su larga y canosa barba y sonreía más feliz que nunca: Moshe, pobre ignorante, le había cercenado la oreja equivocada.


Francisco Rodríguez Criado Cáceres, 1967) compatibiliza desde hace tiempo la escritura con la docencia en talleres literarios. Es autor de de la novela Historias de Ciconia (De la Luna Libros, Mérida, 2008) y de cuatro libros de relatos: Sopa de pescado (Editora Regional de Extremadura, Cáceres, 2001), Los Bustamante, una familia del siglo XXI (Diputación de Badajoz, 2001), Siete minutos (La bolsa de pipas, Palma de Mallorca, 2003) y Un elefante en Harrods (De la Luna Libros, Mérida, 2006). También es autor de la recopilación de articuentos Textamentos (Alcancía, Cáceres, 2005).
Más información en su web: www.rodriguezcriado.com
Rodríguez Criado mantiene una columna de periodicidad semanal ("Textamentos") en EL PERIÓDICO Extremadura (los miércoles, en la contraportada) desde diciembre de 2005. Realiza, además, trabajos de corrección de estilo para editoriales y particulares e imparte talleres de escritura creativa en Madrid, con Universidad 2015. Asociación para la Formación.
Su blog, narrativabreve.com, es un punto de referencia para numerosos internautas interesados en la narrativa breve en castellano.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Antología I Premio Grup Lobher de Relato Temático

En este libro se recogen el relato ganador y los finalistas de este premio, entre ellos se encuentra uno mío, la temática de los cuentos son las redes sociales.


El Jurado, compuesto por los escritores Pedro Antonio Curto, ganador del IV Premio Ciudad Ducal de Loeches, y Javier Farto, y la directora de la Revista Literaria Gotas de Tinta, Mercè Lobo, junto con el responsable de Grup Lobher Editorial, Roberto Hernaiz, han emitido el fallo del I Premio Internacional Grup Lobher de Relato Temático 2009.
Dada la cantidad y calidad de los relatos recibidos el Jurado ha estimado conveniente la ampliación del número de finalistas a 28 en lugar de los 21 inicialmente indicados.
El Jurado ha decidido por unanimidad otorgar el premio al relato titulado Red Mortal presentado bajo el seudónimo Antonina Maldonado Genil perteneciente al escritor vizcaino Ramón Zarragoitia Mezo.
Ha seleccionado como finalistas los siguientes 27 relatos cuyos títulos y autores se indican a continuación (por orden alfabético):
Una vida en un segundo de Antonio Arteaga Pérez
El listillo de Alexis J. Brito Delgado
La otra ventana de Marta Cañigueral Ayllón
La cueva de la caja de Sergio Ferrando Soler
Contacto de Jesús Fornis Vaquero
Embrollo en la red de Johari Gautier Carmona
Bienvenido Mundo, soy la Tere de Belén Granda de Frutos
El amor en tiempos internáuticos de Salomé Guadalupe Ingelmo
Redes antisociales de Lidia Herbada Romeo
Cambio de Francisco José Herranz López
Terror en la web de María Luisa Landman R.
NENA38 de Antonio Larrey Lázaro
Realidad o ficción de Pilar López Bernués
La soledad del ventrílocuo de Cristina Mejías Irigoyen
¿Virtual o personal? de Úrsula Méndez Rodriguez
Divorciado-Cariñoso de Felisa Moreno Ortega
Virtual realidad de Julián Muñoz Carrasco
Sin secretos para tu condena de Ernesto Antonio Parrilla
A pesar de todo de María Isabel Pérez Ríos
Mi enemiga amiga: La red social de Juan Quintero Herrera
El pasado te ha agregado como amigo de Nydia Ramírez Alcaraz
La hora de la verdad de Salvador Robles Miras
Extraño asesino de José Alexander Rodríguez Leudo
Nieve de Gonzalo Tomás Salesky Lascano
Te extraño a menudo de Íñigo Sota Heras
Yamila no está de Viviana Beatriz Tapia
El gran viaje de Ana Vidal Egea

(Extracto de la noticia publicada en el blog de la editorial: http://www.gruplobher.es/)

martes, 9 de noviembre de 2010

Cifras editoriales


Como otras veces, aunque hace ya tiempo de la última entrada, os traigo un post extraído del blog Miserias Literarias, una página muy interesante para todos aquellos que queremos ser escritores.


Cifras editoriales
Suele darse una cierta controversia acerca del volumen a alcanzar para que un determinado lanzamiento pueda considerarse un «éxito de ventas» dentro del ámbito editorial. La controversia suele generarse porque dichas cifras, lejos de ceñirse a patrones objetivos, deben ser evaluadas mediante factores completamente arbitrarios. No se obtiene el mismo balance de resultados si la editorial Makario vende 3.000 ejemplares de la última edición del poeta taoísta Nikito Nipongo —lo que podría considerarse un clamoroso éxito de público y crítica— que el que el grupo Planeta venda 3.000 ejemplares de la última obra de Matilde Asensi —que sería considerado como un estrepitoso fracaso—. Aun siendo, a efectos objetivos, la misma cantidad de ejemplares vendidos, los criterios de su análisis serían muy diferentes.


Todo el mundo ha oído hablar del extendido tópico de que en España se edita mucho, demasiado quizá. Y no siempre bien. Se maneja la cifra de 70.000 ediciones anuales y si bien esta cifra es algo truculenta —esa cantidad incluye reediciones, folletos, revistas y asuntos varios—, lo cierto es que es una cifra realmente alta. La tirada media por lanzamiento de una editorial española media suele rondar los 2.000 ejemplares. Esto no quiere decir nada y mucho menos el que todo autor, por el hecho de publicar, contemple cómo 2.000 retoños suyos ven la luz. Hay que tener en cuenta que para que esa media se mantenga, cuando surge una tirada superior a los 25.000 ejemplares —más que habitual para un autor reconocido de una editorial de primera línea—, la media tiene que compensarse con 19 tiradas de 800 ejemplares. Y, por otro lado, el camino a recorrer para que una edición en concreto destaque de entre ese maremagnum de 70.000 lanzamientos es muy complejo si no se cuenta con la maquinaria del marketing detrás —y aún contando con ella, en muchas ocasiones, se convierte en un intento fallido—. Hoy en día, en España, vender por encima de los 10.000 ejemplares ya puede ser considerado éxito de ventas. Se le adjudica la etiqueta de best seller a todo lanzamiento que supere los 30.000 —50.000 según estiman otras fuentes— ejemplares vendidos. A título anecdótico, un autor suele embolsarse por un éxito de ventas estándar una fortuna que rondaría en torno a los 18.000 euros —10% de 10.000 ejemplares vendidos al precio medio de 18 Euros— de los que, además, hay que descontar impuestos. Teniendo en cuenta que se produce un éxito de ventas por cada 200 ediciones lanzadas al mercado y que aun produciéndose esa rocambolesca circunstancia, los beneficios obtenidos por parte del autor no superarían el sueldo medio de un año de trabajo en cualquier otra profesión entenderemos el motivo por el cual suelo aconsejar que, si lo que pretendemos es ganar dinero, lo mejor dedicarse a hacer reducciones de la Lotería Primitiva. No me cansaré de repetirlo: ser escritor es una carrera de fondo en la que la meta es, en primer lugar, escribir y después, publicar de forma regular. En dicha maratón, el hacerse rico es tan sólo la lejana y muy puntual recompensa a esa constancia dedicada durante años de trabajo. Y ese es el motivo por el cual no puedo evitar que se dibuje una cierta sonrisa benevolente —que no burlona, lo juro— en mis labios cuando converso con algún aspirante a escritor que sueña con escribir un libro, forrarse y retirarse del mundanal ruido. No tengo nada en contra de las ilusiones de los demás ni disfruto derrumbándolas cual castillo de naipes pero ni esto es Disney ni yo soy Bambi. Aquí hemos venido a conocer el terreno que pisamos. Y cuanto antes ocurra, mejor. Como contrapartida y para no exterminar por completo al ángel de la esperanza, si es cierto que en uno de cada 1000 casos se produce el efecto «Ildefonso Falcones» o «Pablo Tusset» y alguien se forra con un único libro. La circunstancia está ahí y darse, se da, pero yo les aconsejaría que, de querer hacerlo, viesen reflejadas sus aspiraciones en las otras 999 situaciones. Los casos en los que se consigue el éxito son muy conocidos, públicos y notorios y saltan a la palestra pero resulta complicado —precisamente porque ni es público ni notorio— hacerse una idea real de la cantidad de casos en los que eso no ocurre.

Otro consejo a tener en cuenta. Un libro tiene su mayor pico de ventas durante los seis primeros meses de vida tras el lanzamiento y es durante ese periodo cuando la editorial —si es de cierta entidad y se encarga de la cuestión— o el autor —si es, a la postre, el mayor valedor— deben volcarse en la promoción de la obra. Una vez terminado ese periodo, el volumen de ventas de una obra decae hasta llegar —en el mejor de los casos y si no se trata de un ansiado long seller— a menos de una cuarta parte. Y recuerden lo comentado en otra entrada: nada permite obtener mejores resultados que la propia iniciativa.
A modo de coda a esta entrada me gustaría comentar el «truco de la quincuagésimo novena edición» que tan acostumbrados estamos a contemplar en fajas y pegatinas estratégicamente situadas en las cubiertas de los ejemplares que vemos en los grandes centros de venta. Cuando se firma un contrato editorial se reseña el número máximo de ediciones que se ceden en explotación y los ejemplares de los que debe constar cada edición. Es muy habitual que estas cifras sean muy amplias para conceder un gran margen de maniobra —a su favor, obviamente— al editor. No es extraordinario encontrar contratos en los que se especifica que los derechos cedidos comprendan, por ejemplo, 50 ediciones de 20.000 ejemplares cada una. La cuestión es que, por cada edición, el editor no imprime los 20.000 ejemplares de una sola vez sino que, con el fin de ahorrar en costes de edición y almacenaje, tan sólo imprime aquellos que en principio estima que van a distribuirse —que, en circunstancias normales, best sellers aparte, pueden oscilar entre los 1.000 y los 10.000—. Cuando un libro obtiene un relativo éxito, el editor ordena imprimir más ejemplares con el fin de cubrir las necesidades de distribución. Y lo que, bajo el prisma de la cruda realidad, no es más que una o varias reimpresiones de una misma edición, se convierte, por obra y gracia de la magia del marketing editorial, en una nueva edición. Por este motivo podemos encontrar libros que lucen pomposamente en su cubierta el rótulo de «duodécima edición» cuando, en el mejor de los casos, ha distribuido, como mucho y tirando por lo alto, 10.000 ejemplares. Pero claro, el marketing no conoce de matemáticas. Y, en ocasiones, de vergüenza torera tampoco.


Para leer los comentarios al post:

http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/10/cifras-editoriales.html


lunes, 8 de noviembre de 2010

Entrevista en Radio Villalba


Os dejo la entrevista que me hizo mi amiga Clara para Radio Villalba, hablamos de mi libro, pero también de muchas más cosas, de lo complicado que puede resultar escribir cuando tienes trabajo y niños, de la importancia de internet en mi carrera literaria, si se puede llamar así. También leyeron tres microrrelatos, algo que no esperaba y que me emocionó bastante.
Aquí está el enlace al audio:

http://www.ivoox.com/nuestra-charla-escritora-felisa-moreno-audios-mp3_rf_417761_1.html

sábado, 6 de noviembre de 2010

Gracias, Paco Gómez Escribano


Hace unos días os hablaba de mi amigo Paco Gómez Escribano y os dejaba uno de sus relatos, hoy vuelvo a traerlo a mi blog para agradecerle el comentario que ha hecho sobre mi libro de relatos. No creo merecer las palabras que me dedican, pero se las agradezco profundamente. Dejo por aquí un extracto de su comentario, el resto podéis leerlo en su blog, pinchando sobre la imagen:

“Trece cuentos inquietantes” es un libro que se lee deprisa y no sólo porque sea un libro poco voluminoso. Las historias te atrapan, ya que la forma de escribir de Felisa te introduce rápidamente en la historia y en los personajes. La mayoría de los cuentos parten de la realidad cotidiana y sufren una metamorfosis para desembocar en esa otra realidad, la que no se ve. Su narrativa nos recuerda que no todo es lo que parece, cada cuento es un viaje sin paradas intermedias en el que el lector viaja en Ave desde una proposición inicial hasta un desenlace nada esperado, ni siquiera intuido. Retrata especialmente bien unos paisajes crudos y desolados que a veces son físicos y otras veces mentales. Sus personajes son de todo menos pasivos, quieren algo y avanzan por cada cuento intentando la consecución de sus fines con resultados inciertos. En todos los relatos, Felisa crea una atmósfera neblinosa y ocasionalmente opresiva, dependiendo de la escena que quiera crear para cada relato en función de las tramas y los personajes.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Un regalo precioso

Esta imagen es un regalo de mi amigo Eduardo Azaustre, viene a colación del post anterior, en el que expresaba el malestar que a veces siento cuando escribo. Este blog más de una vez me ha servido de desahogo, siempre he encontrado amigos que me han ayudado a superar mis dudas o problemas, igual que ahora, los comentarios de Paco, Mari Carmen, Maribel, J.E.Álamo, Teresa, Eduardo y Ramón han conseguido levantar mi ánimo. Ninguno de ellos tiene desperdicio, os animo a leerlos, sobre todo a aquellos que, como yo, a veces se ven asaltados por las dudas. Esas dudas son comunes, no estamos solos, en esta carrera de fondo es importante saberse acompañado, compartir tanto los buenos momentos como los malos.
Gracias Eduardo por esta cuadro tan precioso, seis imágenes que tienen entidad por si mismas pero que juntas configuran un todo más hermoso aún. Enhorabuena, eres un artista.
Gracias amigos por estar ahí, por formar parte de esta parte de mi vida que es la escritura.

La insatisfacción de escribir


Es importante disfrutar con lo que hacemos, es lo que siempre nos dice Ramón, mi profesor de escritura, lo demás ya vendrá: ganar premios, publicar, ...

Yo disfruto escribiendo, me gusta aporrear las teclas del ordenador, escuchar ese soniquete mientras aparecen historias, personajes con vidas propias. Surgen de la nada, a partir de unos rasgos imprecisos voy configurando existencias complejas, tramas imprevisibles, finales sorprendentes incluso para mí.

Sin embargo, cada vez me cuesta más sentirme satisfecha con lo que escribo. Mi nivel de exigencia se ha elevado de forma exponencial. Por un lado, creo que es bueno. Me hace ser más crítica y me lleva a desechar los escritos menos válidos. Por otro, puede ser paralizante. Ayer me pasé toda la tarde con un relato, releyendo, corrigiendo, avanzando en su escritura y, llegado a un punto, me paro a reflexionar y pienso que la historia es una mierda, que los personajes no aportan nada, que la trama está instalada en los lugares comunes. ¿Y ahora qué? ¿Lo tiro a la basura? ¿Lo dejo en ese limbo de cuentos no acabados que pululan por mi ordenador?

Empecé a escribir este relato a partir de la convocatoria de un certamen que me pareció interesante, afortunadamente voy dejando ese vicio, pero todavía, de vez en cuando, no puedo resistir la tentación y me embarco en la aventura de escribir con un tema dado. Es una equivocación. Lo sé y, aún así, sigo haciéndolo. Ahora ni tan siquiera recuerdo que certamen era, y el relato está ahí, inacabado, restregándome mi incapacidad para ser original.


Ayer reflexioné sobre todo esto, llegué a la conclusión de que debo dejar los relatos, son muy complicados, requieren un alto nivel de exigencia. La novela me da más margen, aunque necesite dedicarle más tiempo. Voy a retomar una historia que ya tengo muy avanzada. Aparcada desde hace un año, llevo unos días que no consigo apartarla de mi cabeza, supongo que esa es la señal de que ha llegado su hora.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Gracias por tu comentario, Maribel



Maribel Romero Soler ha dedicado el siguiente comentario a mi libro Trece cuentos inquietantes, perdonad que presuma de sus palabras, pero viniendo de una escritora de tanto talento, no puedo menos que sentirme muy orgullosa:



"Hola, Felisa. Por fin cogí tus trece cuentos inquietantes y me los he devorado en el fin de semana. En todos ellos me he encontrado con una prosa rica y fluida. Algunos cuentos te sorprenden, otros te entretienen y otros te golpean. Super original planteamiento el de “Historias truncadas”, esos círculos concéntricos, esa historia que se repite dentro de la propia historia, como en un juego de muñecas rusas... Muy sorprendente “La piel de la serpiente”, magnífica narración e inesperado final. ¿No has pensado patentar el PEPAP? Muy buena enseñanza la que nos ofreces con este relato. Excelentes descripciones en “Las hermanas”, y un atractivo juego de misterio y presunta amnesia en “El teléfono móvil”. En resumen, un libro original y muy recomendable en el que demuestras sobradamente tu buen oficio. ¡Enhorabuena!"

Visita su blog Ocurrió en febrero:

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Un micro dedicado a mi blog, por Esteban Dublín.

El sueño de la palabra
Una noche, una palabra soñó que era un ser humano. Despertó alterada y, presa del miedo, se buscó un sinónimo. Esa noche, volvió a soñar que era una persona. Se veía distinta, imaginada en un contexto que la llenaba de pánico. La noche siguiente, una vez más se buscó un sinónimo y se cambió las vestiduras. En la noche, al soñarse de carne y hueso de nuevo, despertó decidida a no verse como se había visto durante las lunas anteriores. Decidió, entonces, cambiarse de significado
Gracias Esteban.
Si quieres leer más, visita su blog: Los cuentitos de Esteban Dublín.

Aceituneros, de Miguel Hernández


ACEITUNEROS

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.

El 30 de octubre se cumplió el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hérnandez, os he dejado este poema que me gusta especialmente, si miráis la foto que ilustra este post, os podéis imaginar por qué.

Pista: los puntitos que rodean el pantano y el pueblo donde nací, Noguerones, son olivos.