martes, 28 de junio de 2011

Extraño país


No sabía nada de las extrañas costumbres de aquel país, ni que sería acusado por  un gesto que a él le parecía inocente. Cuando se bajó del barco vio mujeres con vestidos de encaje, semidesnudas, abrazadas a hombres siniestros, que metían billetes en su escote. Por la noche, contempló peleas a cuchillo en la feria del puerto, sangre joven que regaba el suelo, sin que nadie prestara atención. En el bar del hotel, unos ejecutivos esnifaban coca, bajo la mirada indiferente de un policía que apuraba su cerveza.  Fue allí donde ocurrió todo, llevó la mano hasta la chaqueta, sacó el paquete y encendió un cigarro.

4 comentarios:

Magnus Ingaldsen dijo...

Muy muy muy bueno, el microrrelato. (Lo único que me da rabia es no haberlo escrito yo). Genial, de verdad.

J.E. Alamo dijo...

Fantástico, Felisa. que pulso tan maravilloso para relatar.

Benito Olmo dijo...

Buen relato y, sobre todo, excelente crítica. A veces tienen que recordarnos lo tontos que somos para que nos demos cuenta.
Enhorabuena por tu blog, pasaré por aquí más a menudo.
http://milcosasquenotedije.blogspot.com/

B. Miosi dijo...

Excelente reflexión, Felisa, un mundo de locos, realmente.

Besos,
Blanca