martes, 24 de abril de 2012

Un día en Valdepeñas de Jaén




Fue un día intenso, lleno de emociones compartidas. Por la mañana, con los alumnos de 4º de ESO y por la tarde con los del Centro de Adultos “Generación del 27”, dos colectivos muy diferentes, con distintas expectativas.

Los chicos jóvenes apenas leen, han nacido en la era digital, les atraen más las pantallas de los ordenadores, los móviles, los videojuegos, … Demasiados estímulos visuales, que dan una satisfacción inmediata. La lectura requiere invertir un poco más de tiempo y de atención.

Ayer traté de animarlos a la lectura, a dedicar parte de su tiempo a leer, les pedí que le dieran una oportunidad a los libros, no sé si mis palabras calarían, me gusta pensar que en algunos sí, aunque eso sea ser muy optimista.



Como tenía otro encuentro por la tarde, me quedé a comer en Valdepeñas. Creía que iba a estar sola, en el restaurante me sentaron en una mesita pequeña, frente al expositor de helados, pues estaba casi todo el salón reservado. Al poco, empezaron a llegar mujeres, y una de ellas se me acercó y se presentó como profesora del centro de adultos. Me invitó a sentarme con ellas, hablo en femenino porque todo eran mujeres, según me dijeron después los hombres no tienen interés por mejorar su formación, más de treinta de Valdepeñas y Los Villares que se habían reunido para comer y luego asistir a mi charla. Fue un almuerzo muy divertido: recitaron poemas, cantaron flamenco, coplillas de carnaval, bailaron, etc. Yo las observaba un tanto conmovida, muchas de ellas, la mayoría, no pudieron estudiar cuando eran jóvenes, sus padres no lo consideraron necesario, ¿para qué necesita los estudios una mujer? Ahora, liberadas, estudian y se divierten, pierden la vergüenza y consiguen, con sus cantes de carnaval, ruborizar al comensal que ha ocupado mi sitio al lado del expositor de los helados.



Luego, ya en la charla, leen mis cuentos, comentan sobre ellos, me preguntan cosas, con más interés que los jóvenes de la mañana. Para ellos todo ha sido mucho más fácil, no valoran lo que tienen porque no les costó nada conseguirlo. Ojalá nunca cambien las cosas, en los tiempos que corren, con las crisis que todo lo justifican, el derecho a una educación de calidad empieza a tambalearse.



Sólo me queda agradecer a Juan Manuel, el bibliotecario, toda la atención y amabilidad que me ha prestado y a Mari Paz, la alcaldesa, que decidiera regalar mis libros a los alumnos e invitarme a esta jornada. Me quedo con ganas de volver por Valdepeñas, espero tener la oportunidad de presentar allí mi próxima novela.







1 comentario:

Maribel dijo...

Estupendos encuentros, Felisa. Creo que con los jóvenes o es blanco o es negro, es decir, los hay muy lectores (generalmente lectoras) y de los que no tocan los libros.
El grupo de mayores me resulta muy entrañable.
Que sigas disfrutando con tus actividades.

Un abrazo.