
Mi blog tiene un año recién cumplido, mi primer post fue a finales de junio y la vida de esta página se inició el 2 de agosto, con una entrada dedicada a mis hijos y al castillo de Alcaudete. Cuando inicié esta aventura nunca pensé que tendría tanta repercusión en mi vida como escritora y como persona. A través de esta ventana he conocido a mucha gente, he compartido historias, premios, alegrías, pero también decepciones y tristezas. Me he sentido muy cerca de mis lectores, con sus comentarios me han animado a seguir escribiendo. Sí, ya sé que de este mundo se dice que todo son palmaditas en la espalda y que puedes llegar a creerte lo que no es, pero detrás de cada pantalla hay una persona, a algunas he llegado a conocerlas fuera de aquí, y he de decir que no me han decepcionado.
Un año, más de 20.000 visitas, 225 entradas, 150 seguidores. Són sólo números, para mí es más importante que en este tiempo he compartido parte de mi vida, he abierto una ventana y he tenido la suerte de que la mayoría de las personas que se han asomado a ella, han sido buena gente. Esto de los blogs se parece a esa costumbre de los pueblos andaluces en verano, la gente saca sus sillas a la calle, para tomar el fresco y comentar con los vecinos las cosas que le están pasando, charlan, ríen, lloran,... a veces también critican, pero así es la vida, y este mundo virtual no va a ser una excepción.
Gracias a todos y a todas... por estar ahí.