viernes, 21 de agosto de 2009

¿Escribimos?



En estos días me he dado un ultimatum, tienes que volver a escribir, Felisa, me he dicho. Así que como no me gusta discutir, ni siquiera conmigo misma, he retomado una de las novelas que tenía iniciadas. Y ahí estoy dándole vueltas, ya está casi terminada pero no acaba de convencerme.
Trato de consolarme pensando que será una novela de transición, que después de ésta vendrá la definitiva, la que logrará satisfacerme por fin, si eso es posible.
A vosotros amigos , que escribís como yo, con la loca esperanza de algún día llegar a ser escritores profesionales (sí, esos que pueden vivir de lo que escriben), os lanzo esta pregunta, ¿alguna vez os sentís plenamente satisfechos con vuestras creaciones?
Lo cierto es que en un primer momento, cuando pongo el punto y final a un relato, me siento orgullosa por haber sido capaz de crear una historia, a veces con muy pocas palabras. Pero luego vuelvo a releerlo y no paro de encontrar defectos, me queda un cierto regusto amargo, el de no conseguir decir las cosas con la misma intensidad o belleza con la que las imagino en mi cabeza.
Supongo que no me queda más remedio que seguir escribiendo, aprendiendo, sufriendo y disfrutando a un tiempo. Y procurar no releer los trabajos que ya he dado por finalizados.

23 comentarios:

Maribel dijo...

Qué gusto me da leer tus palabras, porque a mí me ocurre exactamente lo mismo y ya no me siento tan sola en esta incertidumbre. Además, últimamente es que no quedo satisfecha con nada de lo que escribo y lo paso francamente mal, tengo la sensación de que voy "desaprendiendo", o es que antes era mucho más ingenua y me gustaba todo lo que salía de mi cabeza y de mi pluma. Supongo que, como dices, es cuestión es seguir escribiendo. Una cosa es clara, tú no dejas de cosechar éxitos, yo tampoco me puedo quejar. ¿Será por algo no? Animémonos así. Un abrazo.

Felisa Moreno dijo...

Tienes razón Maribel, los premios sirven para eso, para animarnos y darnos un poco de confianza en nosotras mismas.

Yo tenía mucho miedo a que saliera mi novela, le veía tantos fallos, después los buenos comentarios que he recibido tanto de amigos como de gente anónima me han dejado sorprendida.
Ahora que estoy con la segunda tengo miedo a defraudar, quizás por eso le estoy dando vueltas a terminarla y volver a enfrentarme a certámenes o editoriales para intentar publicarla.

Gracias Maribel por aportar tu opinión, a mí también me alivia saber que no soy la única. Un beso.

azpeitia dijo...

Nunca te lo he dicho, porque no tenía demasiado sentido, pero ahora a raiz de mi poesía y tu comentario, puedo decirtelo, mi madre todavía vive y se llama Felisa igual que tú. La poesía la he escrito como consecuencia de la muerte de la madre de una amiga y como homenaje a todas las madres del universo y ese canto que desearíamos todos entonar, pero que en esos momentos no nos sale.
Esto ha sido un paréntesis.
Iendo al centro de tu reflexión...es difícil encontarse satisfecho con lo que uno hace, siempre hay algo que corregir, o que nuestra intuición nos dice que algo no va.
Hoy la ventana de Internet, es el arma más poderosa en manos de los hombres que se haya podido crear...¿Como si no, estaríamos dialogando tú y yo, sin conocernos en dos puntos geográficos distintos, cambiando impresiones sobre nuestras inquietudes y además pudiendo leer de forma instantánea lo que escribimos, lo que sentimos...porque los que formamos parte de este mundo de la Literatura, nos descargamos totalmente, vaciamos nuestro corazón.
Para mi, mi mejor premio es que tú hayas vibrado aunque tan solo haya sido una décima de segundo al leer mis sentimientos.
Vivir de lo que escribamos...nunca he pensado en ello...solo pienso en llegar a los demás y que me entiendan y sientan diferente, pero que sientan algo, y saber que tengo un amigo no sé en que lugar o en que punto de la geografía que ha dedicado una fracción de su vida en leerme.
Un beso muy grande desde Zuhaitz-Ondoan de azpeitia

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Hay a rachas, como en todo. Hay rachas buenas, y otras malas de producción. Recientemente atravesé una racha malísima de producción y sobre todo, de percepción sobre lo que escribía. Todo me parecía un churro, infectado de otros escritores, ajeno, con poco estilo..., aburrido... Tuve que dejar el taller durante un mes porque sabía que no iba a mandar nada. (Normalmente corrijo las cosas que me gustan)
En cierta medida me sentí un poco como Maribel, como "desaprendiendo"
Salir de esa crisis es importante porque lo peor no es si está bien o está mal lo que uno escriba, lo peor es que uno deja de disfrutar escribiendo.
A mí los premios no me sirvieron, cierto que no fueron premios Grandes, pero sí los más Grandes que había recibido hasta ahora y aunque me alegraron un poco no me sirvió para darme ánimos a la hora de escribir.
A mí me sacó de la crisis literaria la lectura de un puñado de libros, sobre todo la lectura que me regaló una amiga de Roberto Bolaño (Amuleto). Por eso, esa amiga, ignora lo agradecido que estoy.
Poco a poco uno se va conociendo, y sabe atravesar mejor o peor estas crisis, saber exactamente que son pasajeras, que no son permanentes, ayuda muchísimo a que se acaben lo más pronto posible.

En tu caso, creo que la escritura de la novela no debería agobiarte, la mejor forma de entrar con ganas en la escritura no es obligandote sino prohibiendote escribir. Lo prohibido siempre despierta algo entre nosotros.
Normalmente cuando no tengo ganas de escribir, cuando no me ocurre nada, cuando no encuentro el punto de vista de una idea, lo dejo ahí, aparcado.
Ayer mismo me obligué a volver a reescribir uno de los dos cuentos que tenía enfrente, pero no me salía nada, no me salía el punto de vista, el arranque, ese arranque que es tan importante a la hora de fijar el tono de un relato.

No debes tenerle miedo a tu novela, hay novelas que son peores que otras, y si es peor tampoco pasa nada. Mira a los grandes escritores, tienen bajones impresionantes, de una obra cumbre de la literatura universal pasan a escribir una chorrada. Pero esas chorradas quizás sirvan para un futuro que no hemos previsto. Y que por ser futuro es adivinación, irreal y que todavía está por llegar.

La frase famosa de Baudelaire: "hay que ser sublime sin interrupción" es sólo para los suicidas que se explotan a sí mismos a toda costa, incluso a costa de su literatura.

Un beso,
Juanma

21 de agosto de 2009 12:48

Felisa Moreno dijo...

Vaya Azpeita, que casualidad, no hay muchas Felisas por ahí. La mía también se llama como así. A ver, yo hace unos años ni me planteaba poder vivir de la literatura porque ni siquiera escribía. Aún ahora me parece muy dificil, un sueño, pero quiero trabajar para conseguirlo.
A mí también me satisface un comentario positivo sobre lo que escribo o una buena crítica de mi novela, pero mi deseo es llegar al mayor número de lectores posibles y para eso hay que publicar. Los premios refuerzan la autoestima y ayudan a publicar, por eso me presento a certámenes. De todas formas no vivo pendiente de eso, me preocupa más conseguir avanzar en la calidad de lo que escribo, de ahí esta entrada.

Gracias por pasarte y aportar tu opinión, un beso.

Felisa Moreno dijo...

Hola Juanma, gracias por pasarte y dar tu opinión.

Cuando dispones de poco tiempo como me pasa a mí, a veces tienes que ponerte serio contigo mismo. Algo así es lo que he hecho, sino podría terminar en la desidia y luego me costaría mucho salir de ahí, yo me conozco.

No me da miedo a que esta novela sea más mala que la otra, más bien a encasquillarme y no ser capaz de avanzar, de mejorar,...

Si esta novela no funciona, si no se publica escribiré otra, a veces me siento un poco baja de moral, pero me repongo cuando pienso en que estoy haciendo algo que me gusta, que me llena y que ha dado un nuevo sentido a mi vida.

Vamos, que estoy enganchada, ya no puedo dejarlo.
Gracias por tus palabras de ánimo, un beso.

Ardilla Roja dijo...

Hola Felisa:

No sabes como te entiendo. A medida que aprendes te vuelves más autocrítica, es lógico. Se lo comentaba al profe en mi último correo. Y no sólo con una misma si no también lees a los otros de otra forma.

Yo creo que nadie se siente plenamente satisfecho. Tal vez en el momento si, pero al releer siempre hay una palabra o una expresión que cambiarías.

De lo que yo he escrito, que no es mucho, sólo hay un relato que me satisface y releo de vez en cuando. Tal vez sea por que no le he visto los fallos todavía.

Yo creo que lo haces muy bien Felisa. Tienes un estilo de escritura fresco, fácil, con el que disfruto siempre. Tu "asesina" me la leí enseguida y no porque fuese corta, si no porque no podía dejarla.

No tengas miedo a defraudar a nadie y sigue adelante con tu segunda hija de papel.

Un beso

Paco Gómez dijo...

Yo no me obligo a escribir, Felisa. No me funciona. Mira, yo terminé mi tercera novela hace dos meses. Y claro, empiezas a pensar en la cuarta. Me he querido poner muchas veces, pero en vez de eso, llevo todo el verano vagueando, ideando mientras tomo café o mientras paseo. Y de repente, esta mañana el argumento de mi nueva novela me ha venido a mogollón. Hasta ahora tenía ideas sueltas y esta mañana se han unificado, et ¡Voilà! Creo que no tardaré mucho en sentarme frente al ordenador. Y cuando lo haga me saldrá todo el caudal que llevo dentro.
Así que, paciencia. No te obligues. Un beso.

MarianGardi dijo...

felisa a mi me sucede lo mismo que a ti y tengo el feo vicio de repasar y repasar, hoy queda asi y cuanso vuelvo a leer corrijo.
no es bueno corregir tanto dicen los talleres literarios.
Un beso grande

Marta Abelló (martikka) dijo...

Yo repaso mucho y así cuando lo considero terminado, suelo estar bastante satisfecha.
Un autor reconocido decía que cuando daba a publicar sus textos era un modo de descansar y olvidarse de una vez de su obra; así se evitaba seguir corrigiéndola eternamente.

Mercedes dijo...

Oye, Felisa, me dejas un poco frustrada (te lo digo con todo el cariño del mundo). Y es que dices, en uno de tus comentarios,más o menos, que si una novela no se publica pues como que no vale (al menos eso he entendido yo). Por contra, deduzco, que toda novela publicada sí que tiene un valor. Huy, pues anda... A mí me han publicado cosillas que eran un churro, pero se ajustaban a las bases y debió parecerlesles menos malas que otros escritos que enviaron otros (digo, yo). Sin embargo, tengo muchos escritos que a mí me gustan, me gustan mucho y que han dado un par de tumbos y han vuelto a mi cajón, pero que sé que son buenos, buenísimos(¿conoceré yo a cada uno de mis niños...?), y ahí están.
En fin, que yo estoy terminando mi novela (la primera) y, desde luego lo que pretendo es que me guste a mí, porque una vez leí por ahí algo que decía: escribe lo que a ti te gustaría que te contasen. Luego, si gusta a la gente, pues mejor.
Bueno, después de esto, te digo que te comprendo, es más, esto de que una no tenga claro si es bueno o no lo que escribe, debe ser como si necesitas un vestido y cuando te pregunta la dependienta: ¿cómo lo quiere?. Tú vas y le dices: no sé, pero en cuanto lo vea, sabré que es el que busco. Pues, más o menos, creo que es eso: en cuanto te salga lo que quieres expresar y de la forma que lo quieres plasmar, ya verás cómo te gusta (y si te gusta a ti, seguro que le gusta a la gente; eso dicen).
Un abrazo, y no te apures, estas cosillas forman parte del mundillo este.

El Desván de la Memoria dijo...

Cuanto más escribimos, más evolucionamos; e igual ocurre con el aprendizaje. En realidad no es que "desaprendamos", sino que nos volvemos más críticos con nosotros mismos, y eso es bueno. Como el arte es subjetivo, no podemos medir lo que creamos sólo por nuestro propio criterio, ya que nosotros establecemos el difícil límite entre lo puede estar mal escrito o que puede tener buen nivel. Tampoco nos podemos medir por la decisión de un jurado si esta es negativa. Es decir, si un relato gana un premio sabemos que es bueno; pero si no lo gana no quiere decir que sea malo, sino que se ha presentado al menos uno "mejor" o más novedoso, más original (según un jurado, claro).
El autor que se empeñaba en publicar porque así dejaba por fin de corregir era Jorge Luis Borges, que nunca estaba satisfecho cada vez que se releía. Otros autores, como Gabriel García Márquez, jamás leen lo que han publicado, ya que Gabo dice que le encontraría tantos fallos que se avergonzaría. ¿Significa eso que lo escrito por el Premio Nobel es malo? No, sólo significa que ese escritor va evolucionando de una obra a otra.
Si escribimos de manera constante, si leemos habitualmente, estamos aprendiendo tambièn de manera constante, y por eso a veces no nos "gustamos" a nosotros mismos; pero lo hemos de aceptar, porque habremos escrito lo mejor en el tiempo presente. Eso nos garantiza también que cada obra sea un poco mejor que la anterior (al menos en cuanto a forma, a redacción); pero no es obligatorio que sea mejor, simplemente ha de ser diferente. Y no olvidemos tampoco las dos cuestiones más importantes cuando escribimos.
Primero: divertirnos nosotros, pasarlo bien, no olvidar que es nuestra afición, aquello que nos entretiene y con lo que pasamos buenos momentos (aunque muchas veces nos cueste y "suframos").
Segundo: que el lector se entretenga también, que se divierta, que pase un buen rato, que se olvide durante unas horas de la hipoteca o de los problemas de trabajo.

Por suerte, los lectores no están atentos a si el autor evoluciona, si mejora su estilo o ha ampliado su lenguaje (eso queda como tarea de los estudiosos literarios en el futuro). El lector pasará por alto los aspectos formales o de léxico respecto a una obra anterior (o de cualquier obra); pero lo que no le gustará es que una narración sea similar a la que ya ha leído, que no le aporte algo nuevo. El lector busca originalidad, meterse en la novela y olvidarse de todo lo demás, incluso de quién es el autor. Es después, cuando acabe la lectura (buena señal), que buscará el nombre de quien lo ha escrito o recordará otras obras y se sentirá satisfecho. Por eso lo importante es avanzar y escribir; si somos demasiado críticos con nosotros mismos nos vamos a estancar y el bloqueo es el peor de los males para los escritores. También para eso es bueno disponer de una opinión externa, que debe ser la función de un taller literario: reforzar la opinión de que lo escrito es bueno o indicar aquello que se puede mejorar y por qué. En la literatura ha habido muy, muy pocos genios; casi la totalidad de los buenos escritores se han forjado de la constancia y de no rendirse. Y jamás hemos de compararnos (para bueno o malo) si no es para aprender y mejorar.
Hemos de permitirnos equivocarnos, escribir textos buenos y malos, entender que de todas las plumas sale más malo que bueno, y que lo "malo" se acaba desechando o se convierte en bueno a fuerza de trabajar. Nos sorprendería conocer la cantidad de hojas tiradas por los grandes autores, los malos ratos que han pasado y los esfuerzos hasta que se han dado por satisfechos con lo que escriben. Todo lo "malo" se puede convertir en bueno con tiempo y dedicación. El tiempo es el mejor aliado, si le ayudamos con nuestro trabajo.
Y ahora a escribir, que ya has leído bastante.
Un saludo,
Ramón

Maribel dijo...

Felisa, vuelvo para agradecerte que hayas abierto este tema, porque después de leer todos los comentarios me siento mejor, con más ánimo y más confianza. Ya veo que lo que nos ocurre es mal común entre escritores. A mí, además, comenzaba a preocuparme lo que dice Juanma, es decir, dejar de disfrutar escribiendo, y ya me ocurría. De todas las aportaciones saco algo positivo y sobre todo saco una fuerza extra para seguir disfrutando de la escritura.
Besos.

Ana Márquez dijo...

Puf, nunca, hija, y si alguna me vez me quedo satisfecha, cuando vuelvo a leer el texto dos meses después me parece un rollo de mucho cuidado y lleno de fallos. En fin, esto es así, hagámonos a la idea. Felicidades por esa decisión de volver a tu novela. Como dijo alguien, "creo en la inspiración, pero procuro que cuando llegue me encuentre trabajando" :-)

Un besazo

KUBAN dijo...

Estoy seguro que hasta los más grandes escritores les pasa eso. ¿Cómo dar por terminada una obra que es propia? Siempre habrá una nueva idea, un nuevo recurso, una nueva palabra; pero hay que terminarla y dejar que sean los lectores quienes digan la última palabra. Gracias.

Paco Gómez dijo...

Felisa, tu entrada me inspiró para hacer una nueva entrada en mi blog en la que te cito y amplío la reflexión de mi comentario: http://blogdelordbyron.blogspot.com/

La sonrisa de Hiperión dijo...

"¿alguna vez os sentís plenamente satisfechos con vuestras creaciones?"


No, nunca, vamos si lo mio se puede considerar como tal, claro...

Saludos y un abrazo!

pais magico dijo...

Eso me pasa a mi cuando escribo las entradas en mi blog, nunca quedo satisfecha...
Pero tu lo vas hacer muy bien eres toda una escritora... tu libro es estupendo,sigue asi..


Un saludo y hasta pronto.

XoseAntón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
XoseAntón dijo...

Buen tema, siento llegar tarde. Eso de mirarnos al espejo, creo que algunos se gustan y otros no. Particularmente creo que paso demasiado tiempo delante de él, me llaman presumido (una manera tierna de quejarse); pero creo que no lo soy. Lo que ocurre es que me gusto muy poco e intento arreglarme lo más decente posible (ante los demás conste, pues en privado soy un descuidado, por no decir zarrapastroso).

Sí, encontré algunas obras que me han satisfecho, aunque por suerte o por desgracia, no eran mías. Tanto que me pregunté en numerosas ocasiones qué coño hago yo con el lápiz en la mano. Pero aún así, cuando me olvido de lo mal que lo hago, disfruto como un condenado. De verdad, me gustan y disfruto de las ideas, como se mueven y danzan con la neurona, pero a la hora de traerlas, parirlas en la sábana blanca, me parecen mostruitos sucios e hinchados, encharcados de líquido amniótico y restos de placenta. Ya no sólo no es que me satisfagan, sino que casi siempre los abandono por cansancio, como una mala madre. ¿Qué hice?, me pregunto en numerosas ocasiones, con lo blanca y planchada que estaba la sábana...

No me da apuro mostrarme si es para reírnos y divertirse un poco, ahora me cuesta mucho tomarlo en serio; la idea de ver o presentar uno de los trabajos vestido de formal casi me aterra. Aún así, es un placer cuasi morboso, y una sorpresa muy agradable cuando percibo que gusta a los demás.

Una cosa que ayuda mucho con la autoestima es cuando al revisar textos antiguos descubres la diferencia entre lo que se ha hecho bien y lo que no; saber lo que hacer para corregirlo, casi sin esfuerzo, mientras se recuerda que había sido abandonado por culpa del agotamiento.

Bikiños

JuanRa Diablo dijo...

Hola Felisa

He estado leyendo tus últimas entradas y me decido a dejarte unas palabras en ésta.
A mí me ocurría lo mismo cada vez que releía algo que tras concluirlo me había dejado satisfecho: nunca quedaba contento.
Entonces me ponía a corregir, a añadir, a eliminar, y a veces lo dejaba por imposible.
Pero luego también he comprobado que con el tiempo, cuando he leído cosas que escribí y que tenía practicamente olvidadas es cuando le he encontrado el encanto. En aquel momento salieron así y no de otra forma. Los cambios no siempre sirven necesariamente para mejorar algo.
Escribe sin miedo, evita corregir demasiado y dale tiempo al tiempo y verás como no te desagrada nada.
Además suele ocurrir que el proceso de creación en sí siempre es más satisfactorio que lo que uno siente ante la obra concluída.
Entonces hay que ponerse en marcha para volver a crear.

Un abrazo!

John dijo...

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