
Tras una semana alejada de internet, de regreso de mi particular mundo perdido (Cuevas del Campo) abro mi blog. Es emocionante leer los comentarios, ojear las páginas de los amigos, entrar en nuevos blogs… Este es un pequeño mundo donde me siento entre amigos, donde puedo contar las cosas que me pasan, compartir historias y sentimientos. Me gustaría tener más tiempo para dedicarle, pero… es lo que hay.
Hace un año me comunicaron que había ganado el premio de Diputación, aún sigo esperando ver mi novela publicada, pero no desespero, estas cosas llevan su tiempo. Lo que pasa es que yo voy avanzando y lo que escribo ahora no es lo que escribía hace doce meses. Me da un poco de miedo releer mi novela.
Diciembre está siendo un buen mes, después de la noticia de mi selección como finalista en el certamen Voces con Vida de Méjico, hace unos días me comunicaron que otro de mis relatos había obtenido una mención especial en el Certamen del Ayuntamiento de Lebrija (Sevilla) y que se publicará en el libro del concurso. “Cuando Elena dejó de ser vaca” es el título del cuento. En él trato de hacer una crítica a esta sociedad donde la delgadez se considera sinónimo de belleza. Elena se compra una peculiar báscula que incorpora un programa informático y se entrega en cuerpo y alma para conseguir adelgazar.
Supongo que los Reyes Magos se han adelantado un poco, o me han querido compensar por esa novela que tanto se está haciendo de rogar. Porque éste es tiempo de regalos, la pena es que muchos de ellos sólo son regalos materiales, con la cantidad de cosas que se pueden obsequiar y que no cuestan nada.