viernes, 12 de septiembre de 2008

Mis dos novios


Nunca imaginé que llegaría a estar tan solicitada. En casa se ha desatado una batalla campal, el joven escudero desafía al experimentado caballero por el amor de una dama. Y esa dama soy yo. ¡Qué emocionante! Tengo que reconocer que me gustan estas disputas en broma entre mi marido y mi hijo.
–¿Tienes novia, Juanma?
–Sí
–¿Y quién es tu novia?
–Tú, mamá.
–Pero si yo soy vieja y fea, con el montón de niñas guapas que hay en tu cole.
–Tú eres guapa, mamá y te quiero a ti.
Justo en ese momento es cuando se me cae la baba, que mi marido limpia con una sonrisilla irónica.
–Mamá es mi novia, yo la conocí antes, búscate otra que a mí me costó veintiún años dar con ésta- dice él siempre.

Así empiezan todas las discusiones que acaban en un “cuerpo a cuerpo” en el sofá. Cosas del complejo de Edipo. Sin embargo, el otro día los oí cuchichear y reírse por lo bajo, los dos tan amigos. Mosqueada, pregunté qué sucedía.
–Tu hijo me ha propuesto un trato–dijo mi marido tratando de contener la risa–hemos decidido compartirte. Mientras yo estoy en el trabajo él será tu novio, cuando yo regrese me cederá el puesto.
No sé si será un buen trato, por lo pronto me aprovecho de los besos frescos e inocentes de mi hijo y pienso, no sin cierta tristeza, en el día que serán para otra y yo tendré que mendigarlos.

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