sábado, 20 de septiembre de 2008

¡¡¡¡¡Feria!!!! (I)

A mediados de septiembre, cuando el verano da sus últimos coletazos, se inicia la feria de Alcaudete. Es la última oportunidad de lanzarse a la diversión veraniega, a la alegría de la fiesta, al barullo, a las risas. En los pueblos de Andalucía aún se vive en la calle, el sol calienta inclemente durante el día y por la noche nos lanzamos a suspirar por la más ligera de las brisas.




Esta feria se inició como un mercado, los agricultores de las huertas venían al pueblo a vender sus productos: melocotones, peras, manzanas, tomates, berenjenas,... y no sé cuantas cosas mas. Ahora es más lúdica, y el mercado se ha quedado reducido a una exposición de productos, con premio a los mejores. Este año ganó uno de los galardones establecidos una calabaza con 103 kilos, ¡pedazo calabaza!

Muchas mujeres y los niños se colocan sus trajes de flamenco y se lanzan a la calle con peinetas y abalorios. Los hombres, que son menos dados al disfraz, suelen vestir como siempre, yo que soy muy aburrida, también.

Se funden estilos, aquí mi niña con su bata rociera y el tamagochi al cuello, eso sí, a juego con los colores del vestido, que no se diga.






En la feria predominan las mezclas, ropas del verano que se va conviven con trajes del otoño que viene. El calor del mediodía, aliviado con cervezas fresquitas en las casetas, con el frescor de la noche. La elegancia y buen vestir de unos con el desaliño y la informalidad de otros. Y todo está bien. Nada chirría. La feria es así.






Si tienes niños pequeños la cosa se complica, hay que hacer parada obligatoria en las atracciones, para ello es preciso hacer acopio de fondos, que cada paseo cuesta un ojo de la cara. Vaya, ¡y yo con dos!

Tú los miras y piensas "son felices" ellos te miran y piensan "ahí están los pringaillos de papá y mamá, vamos a sonreir un poco, que vean que lo estamos pasando bien y nos suban en el tren de la bruja".


El tren de la bruja es una institución en esta feria, supongo que en muchas, será por esa tendencia al masoquismo que todos llevamos dentro desde niños. Te montas en unos vagones de metal, incómodos y resbaladizos y esperas con estoicismo a que un par de tipos disfrazados de payaso, te arreen con una escoba. Eso sí, al final te dan un globo que compensa todas las penalidades.

2 comentarios:

RBK dijo...

.jeje q lindas costumbres..

..son preciosos tus hijitos ! :D ...

....feliz domingo..!.

Manzanares Ruiz dijo...

Hola! Me ha conducido hasta aquí la recomendación de un amigo común, José Ángel vega, y le agradezco la idea pues me parece un blog muy interesante y además, gracias a este blog, he conocido también tu "rincón literario". No he leído aún mucho pero lo que he visto me parecen textos muy interesantes. Ánimo con todos tus proyectos.
¡Madre, trabajadora y además... "poseída por las musas"! ¡Jesús, qué cansado! pero ¡cómo te comprendo!
Ana