
En estos días me he dado un ultimatum, tienes que volver a escribir, Felisa, me he dicho. Así que como no me gusta discutir, ni siquiera conmigo misma, he retomado una de las novelas que tenía iniciadas. Y ahí estoy dándole vueltas, ya está casi terminada pero no acaba de convencerme.
Trato de consolarme pensando que será una novela de transición, que después de ésta vendrá la definitiva, la que logrará satisfacerme por fin, si eso es posible.
A vosotros amigos , que escribís como yo, con la loca esperanza de algún día llegar a ser escritores profesionales (sí, esos que pueden vivir de lo que escriben), os lanzo esta pregunta, ¿alguna vez os sentís plenamente satisfechos con vuestras creaciones?Lo cierto es que en un primer momento, cuando pongo el punto y final a un relato, me siento orgullosa por haber sido capaz de crear una historia, a veces con muy pocas palabras. Pero luego vuelvo a releerlo y no paro de encontrar defectos, me queda un cierto regusto amargo, el de no conseguir decir las cosas con la misma intensidad o belleza con la que las imagino en mi cabeza.
Supongo que no me queda más remedio que seguir escribiendo, aprendiendo, sufriendo y disfrutando a un tiempo. Y procurar no releer los trabajos que ya he dado por finalizados.










