martes, 3 de febrero de 2009

Lecturas año 2009

Cuando era pequeña tenía una memoria prodigiosa, podía retener datos y datos en mi cabeza sin la más mínima dificultad. Si leía un libro o veía una película recordaba sin mayor problema el argumento durante meses, incluso años. Con el tiempo he perdido facultades, mi memoria ahora es un desastre, no puedo recordar ni lo que hice ayer. Eso afecta también a mis lecturas. Disfruto mucho con ellas, pero pasados unas semanas, me cuesta trabajo recordarlas. A veces releo sin saberlo y no me doy cuenta hasta que llevo la mitad del libro. Me he propuesto ir publicando post de los libros que lea durante este año 2009. Si consigo ser constante e ir anotándolos todos, con una breve reseña, quizás me evite confusiones e incluso puede serviros de guía para vuestras lecturas. Aviso que soy un auténtico desastre comentando libros, no esperéis gran cosa. Empiezo:

Los años del miedo. Juan Eslava Galán

No me suele gustar el ensayo, lo reconozco, pero este libro se lee como una novela. En realidad lo terminé en diciembre del año pasado, pero me apetecía incluirlo en la lista. En sus páginas se recogen unos años difíciles de miedo y miseria. España tras la Guerra Civil, el coqueteo del régimen franquista con los nazismos europeos, el aislamiento tras la Segunda Guerra Mundial, el poder de la Iglesia, la represión hacia los vencidos, la “pertinaz” sequía del año cuarenta y cinco... Eslava Galán consigue enganchar al lector con los detalles pequeños de la vida diaria, esos que no aparecen en los libros de historia, por ejemplo, la receta para hacer tortilla de patata sin huevos y sin patatas. En fin, un libro recomendable y no sólo porque ahora esté de moda la recuperación de la memoria histórica.


La elegancia del erizo. Muriel Barbery

Una novela sorprendente desde la primera página. El libro que me gustaría escribir. Sus protagonistas, una portera un tanto peculiar y una niña superdotada, consiguen engancharte con sus originales reflexiones. La primera parte se hace un poco larga, no es el típico libro que empieza con una acción trepidante, pero a pesar de ello sigues leyendo, porque algo te dice en tu interior que la historia irá a más, que sabrá satisfacer esa espera contenida. Y realmente lo consigue. Me he propuesto releerlo para poder deleitarme con su lectura, creo que lo merece.

Me quedan pendientes de comentar: Venga a nosotros tu reino de Javier Reverte; Muerte entre poetas, de Ángela Valvey; Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson; Seda de Alessandro Baricco. Y repasaré la librería por si me dejo alguno atrás.

3 comentarios:

Jesús dijo...

aunque no venga muy a cuento con el comentario de los libros, que me parece excelente, para tener una ligera idea del contenido, en el primero de ellos nombras uno de los tópicos más típicos que a mi siempre me toca la fibra sensible, por el hecho de hacer una generalización que tanto daño hace. Me refiero a eso de "el poder de la Iglesia". Y es que en ese tiempo y en el anterior, en España había dos iglesias, es decir, que una parte de la iglesia, jerarquia y fieles, se apuntaba al régimen, mientras que otra iglesia, tambien jerarquía y fieles, se apuntaba a lo que debe a apuntarse la iglesia, a evengalizar, atender a los necesitados, auxiliar a los marginados, etc. Esa iglesia tambien era perseguida y humillada, como siempre ha sido, y como es ahora. Y eso creo que siempre hay que tenerlo en cuenta, porque la iglesia, como cualquier otra sociedad, esta formada por personas muy diferentes. La ventaja aquí, es que al cabeza es Jesús, el Salvador.

Felisa Moreno dijo...

Hola Jesús, siento haber herido tu sensibilidad, nada más lejos de mi intención que meterme con los creyentes católicos. Tienes razón, en la Iglesia hay de todo, como en el Ejército, en la clase política, etc. Sin embargo, es innegable que la Iglesia (una parte de la Iglesia)tuvo una gran influencia después de la Guerra Civil en las decisiones del Estado, para bien o para mal.
No te enfades, un abrazo, compi.

Pablo dijo...

Pues es muy buena idea. El otro día mi mujer me preguntó si había leído "La familia de Pascual Duarte". Y yo le dije convencido: Sí. Luego lo hojeé y no me sonaba nada, aunque, efectivamente, lo leí hace un par de años.

¿Puedo copiarte la idea?

Un saludo.
Pablo.