sábado, 17 de octubre de 2009

El cuaderno dorado de Doris Lessing

Hacía tiempo que no leía un libro que me afectara tanto como éste. A pesar de tener una estructura compleja y no ser precisamente fácil de leer, consiguió engancharme desde el primer momento. Ya había leído algo de esta autora, pero no tan íntimo, no tan complejo. Entiendo que cuando se publicó, en 1962, provocara una auténtica conmoción y que se le etiquetara de feminista porque aporta una visión distinta de la mujer, es más, nos da la visión de la mujer, muchas veces disimulada u oculta en la creación literaria.

Me ha sorprendido sobre todo, porque creo que muchas de las cosas que se cuentan siguen teniendo vigencia en el mundo actual. La mujer aún no ha encontrado su sitio, sigue buscando, siempre entre dos aguas, conciliando o tratando de hacerlo, el trabajo y la familia, el amor y la independencia…

Ayer me pasé la tarde leyendo y llorando, bueno lo de llorar es por una conjuntivitis que me ha pegado mi hijo, pero a pesar del esfuerzo que me suponía leer con el ojo en tan mal estado, no podía dejar de hacerlo, no podía evitar sumergirme en el mundo de Anna Wulf, acompañarla en la locura que atrapaba su vida sin remedio, no podía evitar sentir lo que ella sentía, mi estado de ánimo se asemejaba a mi aspecto, con un ojo lloroso, rojo y medio cerrado.

Luego, mientras esperaba en urgencias, no lograba deshacerme de las palabras del libro, de sus emociones que tan intensamente me habían afectado. Y reflexionaba sobre si alguna vez yo podría escribir con tanta fuerza, tan desnuda, tan descarnadamente… Mientras el médico me miraba el ojo, un tipo con aspecto de Tarzán con gafas, seguía pensando en la novela, en esos cuadernos. El negro, que nos cuenta la historia de Anna en África y los avatares de su novela “Las fronteras de la guerra”; el rojo, que nos habla de su experiencia comunista, retratando los años difíciles de la “guerra fría”; el amarillo, que recoge la historia de Ella, que viene a ser Anna y a veces se confunde; el azul, que recoge sus vivencias más personales. Sí, son cuatro cuadernos para descubrir la vida de Anna. Y en medio de todo eso “Mujeres Libres” una novela corta, que tiene sentido por si misma. Ya os avisé que la estructura era compleja.

Por fin regresé a casa, con el ojo tan hinchado que fui incapaz de retomar la lectura, ahora que la he finalizado escribo este post, tratando de alguna forma de explicar con palabras lo que he sentido, aunque todos sabemos que eso es imposible.
Como sé que soy un desastre comentando libros, os dejo por aquí un enlace que he encontrado donde se habla del libro sin meter por medio a la conjuntivitis

5 comentarios:

Annick dijo...

Solamente he leido ¨El quinto hijo ¨en 1990( lo se porque tengo la costumbre de poner la fecha de cuando lo compre )y me impresiono mucho .
Buscare en la biblioteca municipal , a ver si tienen el que tu comentas . Me ha picado la curiosidad .

Abrazos desde Málaga.

yolandasaenzdetejada dijo...

desde luego, el lunes compro el libro... eres genial haciendo críticas. Me encanta la paradoja del ojo tuyo y las letras apasionadas de la autora.

Ardilla Roja dijo...

Pues a mi me has puesto los dientes largos. Por lo que nos has contado parece interesante y voy a ver si lo consigo.

Un abrazo y cuídate ese ojo

Mimí dijo...

Lo que me ha quedado claro es que te enganchó muchísimo, tanto que una conjuntivitis no te impidió leer.
Investigaré.

Un abrazo, espero que tus ojos se hayan recuperado.

Deusvolt dijo...

Pues siempre me he quedado con ganas de echarle el ojo a uno de los libros de Lessing, pero nunca había terminado de lanzarme.
Ahora lo tengo claro.
¡¡Muchas gracias!!