martes, 18 de octubre de 2011

La prima de Riesgo

Riesgo, a pesar de su nombre, siempre fue un hombre prudente. No salía de casa sin tomar las debidas precauciones: apagar las luces, revisar que el gas estuviera cortado, comprobar que su presupuesto le permitía las compras a realizar, etc.. Su vida trascurría sin sobresaltos hasta que llegó su prima, la prima de Riesgo, una resuelta jovencita de extrañas costumbres. Por su afición al montañismo, la prima tenía tendencia a subir constantemente, y el corazón de Riesgo se aceleraba hasta límites insospechados.

Riesgo decidió encerrar a su prima en casa, al menos allí tendría un techo que le impediría subir más arriba; como la joven se resistía, debido a su tendencia alcista, Riesgo pidió ayuda a un amigo suyo, muy europeo, que trabajaba en un banco central, BCE, para los amigos españoles, pues los ingleses solían llamarlo ECB.

Pero nada era capaz de detener a la joven e intrépida prima de Riesgo, siguió escalando hasta encaramarse a la chimenea, donde permanece, obstinada, haciendo caso omiso a las súplicas de su primo y de todos los vecinos, ya alarmados por tanto alboroto.



(Un día mi hijo de 7 años y mi hija de 10, me preguntaron qué era la prima de riesgos, lo cierto es que me pusieron en un apuro, traté de hacer un símil que pudieran entender, hoy me he acordado de esa pregunta y me apetecía divertirme un rato, a veces, las cosas serias, como la dichosa prima de riesgo de nuestra deuda, hay que tomárselas a cachondeo, para que no nos amarguen la vida.)

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy divertida la prima de Riesgo.

Anónimo dijo...

juasjuas ki mi troncho!

Teresa Cameselle dijo...

Muy bueno el símil, y sorprendente la entrada humorística, casi inesperada en tu blog, lo cual, por supuesto, no es ni mucho menos una crítica.
Un beso.

Felisa Moreno dijo...

Gracias, Teresa, el otro día un analista comentó que nos bombardean con noticas económicas (malas) para que aceptemos sin rechistar los recortes en nuestros derechos que vendrán después. En fin, mejor tomárselo a risa y seguir ahorrando para salvar a los bancos. Un beso.

Pepe Cabrera dijo...

Hola Felisa:
Me ha gustado mucho, muy original y divertida. Las pizquitas de sal son necesarias en un mundo, en ocasiones tan amargo.
Saludos.

B.P.M. Miguel de Cervantes dijo...

Me ha divertido mucho leerla. Vaya, vaya, con "La prima de Riesgo".

Amador Redondo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Susana dijo...

Jaja. Ay madre mía, sí... lo mejor es reírse un poco. Tal y como van las cosas, la sonrisa y el sentido del humor será lo único que nos quede.

Muy divertido, Felisa.

Cuídate