lunes, 22 de junio de 2009

Sólo Palabras (2º Premio Cartas de Amor Biblioteca de Alcaudete, año 2008)

No se cómo empezar esta misiva, cómo conseguir que no parezca cursi o empalagosa, cómo decirte que te quiero sin utilizar palabras gastadas por el uso de millones de amantes que elaboran requiebros en distintos idiomas. No se como aprehender esos silencios que me dedicas, mientras tus ojos recorren mi rostro, tratando de discernir que hay tras mi mirada, donde sólo se refleja la tuya, tranquila y quieta como un mar en calma.

Puedo dedicarte mi vida, puedo entregarme a ti sin pudor, ahora se que puedo. Hemos derribado el muro que nos separaba, que nos dividía en dos y con los restos hemos construido una muralla que nos protege de las mentiras, de las dudas, del rencor. Hemos roto los silencios, transmutaron en palabras dichosas, mariposas que se escapan del alma, volando alto, hacia un hipotético cielo de dicha, sustituto de las nubes que nos acechaban.

Hoy te escribo, y mis palabras tiemblan como hojas de otoño, sacudidas por un viento que no cesa, que arrastró consigo ese aire rancio que flotaba en nuestra casa. Mis palabras son manos que recorren tu espalda, que dibujan la línea de tu rostro, que se detienen en tus labios, musitando frases calladas. Exploran tu pecho, que se agita al contacto de sus alas blancas, mis palabras....

¡Cuanto tiempo te esperaron mis palabras! Cómo te rondaron mientras tu las esquivabas, ajeno a mi dolor que se ensanchaba. No quiero reprocharte lo que no fuiste ahora que lo eres. Sólo quiero que las mezas, que las acunes, que las mimes, que las hagas tuyas cuando apunta el alba de ese nuevo día que nos toca vivir. Sólo quiero que perdones mis faltas, mis mentiras, piensa que sólo eran palabras. Yo trataré de disculpar tus silencios, tus prisas, tu indiferencia....

No quiero acabar sin decirte que te quiero, aunque utilice esa palabra manida, que no me canso de repetir. Quiero tu mirada sobre mi cara, tus ojos en los míos, tus labios posándose en mi mejilla, tus dedos enmarañados en mi pelo, mi cuerpo enredado en el tuyo hasta confundirse como se confunden las olas en el mar.

Ya termino, apartando de mis ojos unas lágrimas de felicidad, que son las más bonitas, pues reflejan los colores de la vida y lavan el rastro de la desdicha, las huellas de tristeza que dejaron sus congéneres tiempos atrás, cuando también te quería.


Siempre tuya

6 comentarios:

MarianGardi dijo...

Maravillosa carta!!
Felicitaciones
Un abrazo

TitoCarlos dijo...

¡Vas a enamorar a los comentaristas!
Te lo digo yo, que soy uno de ellos....

Un beso,

J.E. Alamo dijo...

Un tema en el que siempre se corre el riesgo de caer en la cursilería, maravillosamente bien resuelto por tu parte. Felicidades.

Carmen Andújar dijo...

Preciosa carta Felisa, con unas maravillosas descripciones de los sentimientos.Enhorabuena.
Un beso

XoseAntón dijo...

Con esos ojos y con esas cartas, ¡Dios mío!, envidia, cuánta envidia dan algunos.

Tarde y a salto de mata, pero me alegro mucho por tu buen hacer. Enhorabuena!!!

PD. Juraría que te había dejado un comentario en el post anterior, incluso felicidades para Juanma, pero como soy tan despitado, a saber a que blog lo envié.

Bikiños

Felisa Moreno dijo...

Gracias por los comentarios, sigo más liada que la sandalia de un romano, pero me asomo a vuestros blogs, aunque no siempre deje comentarios.

Un beso