viernes, 29 de enero de 2010

Será normal...


...pero no acabo de entender ciertas cosas. Creo que fue en junio, antes de irme de vacaciones cuando hice un pedido de libros, a través de una papelería de mi localidad. Esos libros no eran otra cosa que ejemplares de mi novela “La asesina de los ojos bondadosos”.
Tuvieron que pasar varios meses de espera infructuosa para enterarme que la distribuidora encargada de vender mi novela había desaparecido, se había esfumado sin dejar rastro. Una vez asumido que no podría contactar con la Editorial El Olivo (la citada distribuidora) traté de buscar otra vía para adquirir los libros y poder atender a varios pedidos que tenía pendientes. Fui directamente a Diputación y en septiembre conseguí que me mandaran unos 20 libros para la presentación que hice en Noguerones.

Después nada más, según la responsable del departamento, no podían venderme los libros, y me recordó “amablemente” que no era yo la persona indicada para distribuir mi novela y que, en realidad, no eran míos sino que pertenecían a la Diputación. Yo me cansé de repetirle que sólo quería comprarlos, que no pretendía que me los regalara.

Mientras tanto me enteré que trabajaban con otra distribuidora de Madrid e intenté hacer el pedido a través de ellos. Primero me dijeron que sí, luego que no. Al mes volví a intentarlo, volvieron a decirme que sí pero pasaban los días y no tenía noticias de ellos.
Ayer me llegó un correo, casi dos meses después, diciendo que ya tenían mis libros y que en cuanto les hiciera la transferencia me los enviarían. Hoy he ingresado el dinero y el lunes, si todo va conforme a lo que me han dicho, tendré los ejemplares de mi novela.

No sé si es normal, pero he necesitado siete meses para conseguir ¡mi propia novela! Muchas veces he estado a punto de tirar la toalla y olvidarme de todo, tan cansada estaba de esperar, tan harta de escuchar excusas incoherentes. Sin embargo, algo dentro de mí me decía que tenía que seguir insistiendo, que el trabajo y la ilusión que he invertido en esta novela, merecían que continuara con mi particular lucha: sacar mis libros de algún almacén donde dormitan aburridos. Que Raquel y Severina puedan campar a sus anchas, contar sus historias a más lectores, a quien quiera escucharlas.

Creo que lo he conseguido, el lunes o el martes os contaré.

10 comentarios:

juan ballester dijo...

Pues ahora que la tienes, léete la novela, que seguro que te gustará.

Annick dijo...

¨El que la persigue , la consigue ¨.
Tienes todo el empeño del mundo y te da resultado .Me alegro por ti .

Besos desde Málaga.

Maribel dijo...

Pues no, no es normal, es una poca vergüenza. Aun así, gracias a tu tesón, vas a conseguir tener "tu novela" pronto. Más vale tomárselo con filosofía y dejarlo como una mera anécdota porque si no te pones enferma. Ánimo y suerte para Raquel y Severina, que se la merecen toda.
Un abrazo.

Marta Abelló dijo...

Madre mía, qué odisea, parece increíble. Lo cierto es que no comprendo nada. ¿La diputación prefiere tener los libros parados en un almacén? En fin, me alegro de que todo se vaya alegrando.
Saludos.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Pasé a echar un ratito de lectura en tu espacio, y como siempre me voy con estupendo sabor de boca...

Saludos y un abrazo enorme.

milagros dijo...

Nunca se debe tirar la toalla cuando es un asunto que te interesa tanto.
Lo has conseguido, enhorabuena.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Resulta kafkiano, y eso que creo que Kafka nunca llegó a publicar en vida. Enhorabuena con todo, Felisa.

gustavo dijo...

en primer lugar, en
h0
ra
bue
na
en segund0 lugar, mientras te leia, me rec0rdabas una n0vela que lei n0 ha much0 tiemp0 ...n0 me preguntes de quein ni p0r el titul0...el cas0 es que un0 de l0s pr0tas l0 que quiere es hacerse c0n t0d0s l0s ejemplares de sus n0velas para destruirlas...para acabar c0n el ultim0 vestigi0 de l0 que fue...
curi0sidades de la vida...
medi0 bes0

Calvared dijo...

Tenemos una administración que vive en los márgenes de lo absurdo. Creo que esta historia tan rocambolesca sería una trama excelente para una novela costumbrista aunque todavía habrá gente que la tome como de cienciaficción.
Me alegra saber que al final acabó casi en comedia y no en drama, porque al fin y al cabo lo que podemos esperar de nuestra administración es eso: pura comedia.
Un abrazo

Máximo Cano dijo...

Enhorabuena.

Gracias a tu tesón consigues poner en evidencia a determinada gente.

Saludos.