viernes, 12 de diciembre de 2008

Otro punto de vista

Ha vuelto a hacerlo, papá; ayer se levantó con esa mirada orgullosa, desafiante, embravecida. La mañana en la oficina se me hizo insoportable, a la una le dije al jefe que me encontraba mal y regresé a casa antes que ella. Llevaba puesto el vestido azul, el prohibido, noté un ligero temblor en su voz, mientras tejía una estúpida disculpa, que si el café sobre la blusa, que si no le quedaba tiempo para planchar. No puede salir a la calle con ese escote y pretender evitar las miradas obscenas de los hombres. Tiene buenos pechos, ya sabes, redondos y blancos como hogazas de pan tierno y esas piernas que se asientan firmes en el suelo, columnas griegas que desafían la gravedad y el paso de los años. Sigue siendo bella la puñetera, sigue desprendiendo ese halo seductor que tanto me atrajo cuando la conocí. Eso que ahora le compro yo la ropa, pero ya se las apaña para dejar desabrochado algún botón o remeter el bajo de la falda.

Tenías que haberla visto, papá, ese vestido ajustado a juego con sus ojos, esas motitas canela en su escote de nieve. Logró excitarme, me acerqué a ella dispuesto a perdonar su desobediencia pero vi el asco en su mirada y noté el frío en su piel. Entonces, ¿para quién se había puesto esa ropa?, ¿a quién pretendía seducir? La golpeé hasta doblegarla, hasta que se entregó, hasta que comprendió que es mía, que siempre lo será.

Esta mañana se ha mostrado mucho más dócil, como una corderita. Le he pedido primero que se maquille con cuidado; mejor aún, que no salga a la calle. Ha asentido con la cabeza, en silencio, la muy zorra se hace la víctima. No entiende que la paliza ha sido provocada por ella con su actitud, con su desobediencia. ¿Y esos ojos azules?, aún no ha aprendido a llevarlos bajos, son imanes incandescentes, temo que atraigan a otros hombres tanto como seducen a mí. Ya sabes que veces los golpeo porque no puedo soportar ese brillo, imaginar que sus pupilas reflejan el rostro de otro. Ella oculta los morados tras unas gafas oscuras cuando sale a la calle, así me siento más tranquilo, los sé míos.

No creas que disfruto pegándole, pero con su actitud no me deja otra alternativa, aunque debo ir con cuidado, ya sabes lo mal visto que está eso ahora. En tus tiempos no era así ¿verdad?, tú podías hacerlo con impunidad, te vi muchas veces, incluso por la calle. Al principio, cuando sólo era un niño, me costaba entenderlo. No comprendía por qué tirabas a mamá por las escaleras o la arrastrabas por el piso cogida del pelo o la pateabas delante de nosotros. Ahora sé que lo hacías por su bien, como yo con Teresa. Son niñas pequeñas, traviesas y revoltosas y en nuestra mano está su educación. Son nuestras.

Desde hace unos días sospecho que conspira contra mí. Cree que puede engañarme, pero la conozco demasiado bien; está nerviosa, baja los ojos cuando nos encontramos y hay varias llamadas extrañas en su móvil. No me gustaría tomar medidas drásticas, aunque me temo que tendré que hacerlo. Cualquier cosa antes de permitir que me abandone, de convertirme en el hazmerreír de la oficina, del barrio. No te extrañes de que un día ella venga por aquí, a hacerte compañía. Si es así, espero que la cuides mientras yo estoy en la cárcel. Hasta el próximo domingo, papá.


Relato Finalista del I Concurso de Cuento Breve - México y que será publicado en la Antología Voces con Vida por Palabras y Plumas Editores, S. A. de C. V.

15 comentarios:

Paco dijo...

La verdad es que me ha parecido muy bueno. Perfectamente escrito además.

La violencia de género esa lacra que no seremos capaces de evitar, mientras existan personas que se crean los dueños de otras.

Un final que da miedo por cierto, pero que es tan real como la vida misma.

Un abrazo

Teresa Cameselle dijo...

Estremecedor y angustioso.
Claro que, así es en la vida real.
Merecido premio, Felisa.
Un beso.

Felisa Moreno dijo...

Gracias Paco, sé que estás muy concienciado con este tema, que no es sólo un problema de mujeres.

Gracias Teresa, no sé si merece el premio, probablemente no es de lo mejor que he escrito pero creo que también han valorado la problemática tratada.
Un beso para los dos (uno para cada uno se entiende, jejeje) y feliz finde.

Anónimo dijo...

Hola, Felisa: soy Horacio. Yo había leído la versión "large" de este cuento, que ya era muy buena. Pero su versión "short" es excelente. Te felicito.

Mercedes dijo...

¿Cómo que finalista? Este relato me ha parecido de premio mayúsculo.
Felisa, enhorabuena. Francamente bueno tu relato. Sobre todo me ha impresionado el tono. Se percibe mucha fuerza y certeza en tu pluma. Uf, en serio, soberbio.
Enhorabuena.
Mercedes.

XoseAntón dijo...

Dicen que los relatos, aunque sean ficticios, para ser buenos relatos han de ser creíbles; y éste lo es Felisa. Por desgracia, tanto para vosotras la mujeres como para nosotros los hombres. No hay nada más drámatico y traumático que mamar la violencia; eso de que los hombres somos malos y las mujeres putas, nos lo machacaron a hierro candente. De nosotros depende superarnos y evitar ese enfretamiento inhumano; huir de la violencia, venga de donde venga y aprender que nadie es de nadie; todos sufrimmos cuando nos agreden y disfrutamos cuando nos tratan con cariño.

A nuestra disposición existe un mundo maravillo para disfrutar y soy de los que piensan que no vale la pena perder el tiempo con las bestias salvajes, por muy personas que parezcan. Lo único que se me ocurre es que no permitamos que que nadie nos lo estropee, sea quien sea: religión, política o de cualquier ideología que sea; y por supuesto, sea del sexo que sea.

Felicidades, primero por el buen relato y, segundo por el premio.

Bikiños

SeaSirens dijo...

La perspectiva de este relato, es asombrosa en si.
Ver por los mismos ojos que ve un maltratador, inerte y ahogado, durante tan solo unos minutos, ha sido desafiante.
Lo más duro de todo, es que ningún lugar, puede salvar al malo, de su maldad...

Este relato, debiera estar publicado en todos lugares, donde todo el mundo pudiera verlo y cada vez que abrieran los ojos, saborearan el dolor ajeno.

Sin palabras, Felisa. Chapeau!!!

Felisa Moreno dijo...

XoseAntón, has dado en el clavo, muchas de las conductas agresivas provienen de las experiencias vividas en la infancia, así he tratado de reflejarlo, el maltrador tenía un padre que también pegaba a su madre. Gracias por tu comentario.

Gracias SeaSirens, no sé si este problema tendrá solución, pero creo que todos debemos aportar lo que podamos, aunque sólo sea un relato.

Felisa Moreno dijo...

Gracias Horacio, tienes razón, ésta es la versión original, a veces cuando tratas de alargar un relato los distorsionas.

Gracias Mercedes,no merezco tantos halagos, pero los agradezco de corazón, sobre todo porque vienen de una compañera a la que tanto quiero.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Felisa, me ha gustado mucho.

Y creo que has dado en el clavo en la perpectiva,

pero también, y creo que esto es lo más importante del relato, lo más original, es que sea un relato en primera persona y se lo cuente a su padre (quien a su vez ha sido maltratador)

El hablar con su padre (y no con la hermana, la tía, la abogada...) creo que le ha dado mucha fuerza al escrito.

Felicidades de nuevo, Felisa.

Un beso grande,

Alberto Aranda Aranda dijo...

Muy bueno, me ha encantado. Lo voy a recomendar a algunos amigos...

Brisa67 dijo...

Hola, pasaba por aquí y me he parado a ver tu blog.
Después de todos los comentarios que te han hecho, no sé que más puedo agregar.El relato me ha encantado, me ha puesto los pelos de punta lo bien que te has metido en la piel del personaje.
Una buena forma de hacer uso del don que la vida te ha otorgado y luchar al mismo tiempo por la erradicación de un problema social tan grande como es la violencia de género.
Desde luego en mi has ganado una fan.
Un saludo

Alais dijo...

Enhorabuena por el merecido premio, Felisa! El punto de vista sobre el maltrato es original pero muy creíble, y eso es lo que lo hace un muy buen relato.
Sé que estás muy concienciada con el tema, y es una estupenda noticia que relatos como el tuyo tengan más repercusión gracias al premio que has conseguido.
Por cierto, te debo un mail

Un abrazo

Nyma dijo...

dios mio!!! dios mio!!! siento mi cuerpo totalmente entumecido...no soy capaz de poder articular palabra.
Mi total rechazo a la violencia de genero, y a toda en general!

Gracias por acercarnos la realidad.

tag dijo...

Felisa, un relato escalofriante, porque lo vas leyendo y parece una confesión, un pensamiento de maltratador que nos angustia, precisamente porque refleja la triste realidad.

¿Como puedes escribir sentimientos y sensaciones que tu no sientes?

Para mi saber escribir esto ya es un Premio.!!Felicidades!!