domingo, 19 de octubre de 2008

El viaje


Se inicia el viaje, manos y piernas de ébano agolpadas en la breve patera. Ojos que llenan el aire de lamentos impronunciables. El mar, testigo impasible, observa paciente su carnaza.






2 comentarios:

Teresa Cameselle dijo...

Qué tristes y qué hermosos, este y el anterior. Me recuerdan a los haiku, esos mini-poemas japoneses que describen un instante detenido en el tiempo.

azpeitia dijo...

Sus ojos solo reflejan miedo, un miedo intenso a lo que les espera...han escapado de la muerte rápida, pero puede ser que adivinen una muerte aún peor, la muerte lenta del abandono, de la explotación, del hastío, de la segregación racial....enhorabuena de azpeitia