domingo, 19 de octubre de 2008

La estrella



¡Me han robado mi estrella! El grito atronó en la noche y los escasos viandantes se volvieron hacia el mendigo que mirando el cielo lloraba desconsoladamente. Alguien se acercó y le echó unas monedas que tintinearon unos segundos sobre el platito de chapa, él ni siquiera miró, seguía con la vista perdida en el universo, oscurecido por unas amenazantes nubes negras. Unos jóvenes agujereados de piercings se reían del sintecho que quería ver las estrellas en un día nublado. Nadie reparó en el otro hombre, el de traje gris a rayas, que observaba la escena desde una esquina, con la mirada torva y los brazos apretados sobre su pecho, nadie percibió el inmenso brillo que escapaba por los ojales de su chaqueta, nadie.

1 comentario:

azpeitia dijo...

Un ladrón de estrellas....sí es cierto, hay demasiados ladrones de estrellas....podría ser un político...son los que han robado el cielo entero....original pensamiento...azpeitia