jueves, 8 de enero de 2009

Me cuesta desprenderme de las cosas

Me cuesta desprenderme de las cosas. Guardo objetos inútiles aunque sé que nunca volveré a necesitarlos. Sobre todo me cuesta deshacerme de cualquier cosa que esté hecha con papel: un libro, una revista, un cuaderno… Supongo que se debe al déficit de letra impresa había en mi casa cuando yo era pequeña. A veces me armo de coraje y hago limpieza, casi sin mirar abro una bolsa y deposito en ella las revistas atrasadas, las correcciones de relatos o novelas, los folletos publicitarios de algún lugar que visité o anhelo conocer, algunas cartulinas desvencijadas con los trabajos de mis hijos….
Supongo que, con mi manía de conservarlo todo, trato de retener los recuerdos, que día a día se escapan de mi memoria, sin remedio. Este blog nació también por eso, para atrapar los momentos de triunfo, de pena, de alegría, de rabia… No es de papel, es intangible como todo en estos tiempos. Un mundo virtual de luces y sombras que nos atrae y nos repele, según el caso; pero, aunque no haya celulosa en su composición, también me costaría mucho deshacerme de él.
El problema de la vida es que siempre es elección, abandono, olvido… A veces es necesario desprenderse de la piel vieja, como hacen las serpientes, para crecer y desarrollarse. A veces hay que coger la bolsa de basura y tirar lo que nos retiene, lo que nos impide avanzar. A veces necesitas a alguien a tu lado que te haga ver lo necesario de esa limpieza…
No sé bien como acabar esta reflexión, tampoco tengo muy claro por qué la empecé, ni por qué la escribí, pero ahora ya no puedo deshacerme de ella, se ha convertido en un post.

20 comentarios:

Mercedes dijo...

Me ha gustado mucho esta reflexión que has escrito casi a media voz. A veces, sólo es eso, pensar en voz alta y ya ves lo que encontramos: nuestro sencillo y elegante pensamiento en un post.
Suave y natural como el murmullo de un arroyo.
Besos,
Merce.

Felisa Moreno dijo...

Merce, yo fui a dar una vuelta por la calle de tu blog y tú te viniste al mío, podemos quedar en el bar de la esquina y tomarnos uno de esos famosos "cafelitos" que tanto te gustan. Un beso.

Carmen Andújar dijo...

Te entiendo; a mí me cuesta mucho tirar las cosas y hay veces que tienes tantos papeles, que has de hacer un pensamiento y tirar algo. Siempre crees que lo que guardas te servirá para alguna ,y al final queda arrinconado sin saber que hacer con ello.
Un beso

Felisa Moreno dijo...

Carmen, tendrías que ver los archivadores repletos de documentos inútiles que tengo en mi trabajo, y justo cuando tiro algo, a los pocos días me hace falta esa información, pero ahora con internet, me he propuesto hacer limpieza, a ver cuando tengo tiempo. Un beso.

Mercedes dijo...

Pues, yo, a veces, hago limpieza y soy temible... (es la única manera de tener a mano y a la vista lo que necesito). Mi letanía mientras limpio es esta: ¿para qué me sirve esto? ¿Por qué guardo esto? ¿Qué utilidad tiene esto? ¿Acumula polvo? ¿Puedo desprenderme de ello? No es que sea práctica, que va, es que si no lo hiciera así, más que disfrutar con lo que llega, lo que haría es ponerme de los nervios por ir quedándome sin espacio. Desprenderse de las cosas que ya tuvieron su tiempo y espacio creo que es bueno; sobre todo para dejar sitio y avanzar.
Bueno, de algunas cosas no me desprendo ni me desprenderé nunca; son mis tesoros particulares, esos que ni acumulan polvo ni absorben espacio, más bien relucen y acompañan como el primer día.
Estaría bien incitar a la gente a publicar una lista de las cosas de las que estaría dispuesta a desprenderse...

Beatrizl10 dijo...

Me gusta esta reflexión. A mí me ocurre lo que a ti, guardo cientos de cosas como recuerdo. Y es curioso, cuando me siento muy mal por alguna situación en mi vida hago limpieza de casa y de alma. Es como si, en mi caso, estuviesen un poco unidas.
Un beso.

Coach Paco Bailac dijo...

Te vine a visitar y me he quedado sorprendido. Felicidades.

¿Vienes al coaching?

saludos

pacobailacoach.blogspot.com

Paco dijo...

Me apunto a los "cafés"...

Solo te das cuenta de las cosas que acumulas cuando un dia decides mudarte de casa. Abres cajones y encuentras cosas que hace años no utilizas y que se han quedado ocupando un espacio.
Hace un par de meses hice una limpieza a fondo de alguno de esos cajones. Sin mirar siquiera, tiré su contenido en una caja que fué a parar a la basura.

Cuantas cosas acumulamos sencillamente porque no sabemos como desprendernos de ellas. Tanto en el plano material como en el emocional.

Porque esta reflexión también es aplicable a las cosas intangibles las que acumulamos en nuestro devenir diario y que a veces arrastramos su peso o nos bloquean nuestro camino, impidiéndonos avanzar...
Un abrazo

Celia dijo...

Hola Felisa.
Mi lema es tirar lo que no me va a servir. Me gustaría atrapar ahora, aquello que un día tiré a la basura. Pero ya no puedo. Por eso admiro a quien, como tú, es capaz de acumular eso que sin duda, es valioso.
Un abrazo

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Pues yo no creo que uno deba tirar nada, no sé por qué, leí este artículo en una revista, y cada vez que sale a luz esto se me revuelven las tripas.

O lo donas, se lo das a un amigo, a un primo... o te lo quedas. Eso de tirar cosas me parece una filosfía más promovida por las multinacionales que por los psicólogos.

PAra mí la clave está en comprar, ¿qué comprar? Comprar algo que realmente necesitas, te gusta...
Y no pienso tirar nada...

A veces hago limpieza de papeles, que son cartas de bancos, papeles sueltos, notas, apuntes... y los tiro no a la basura sino al contenedor azul.

En fin, que hay ser más ecologistas, y eso de tirar cosas, es como los perros abandonados, sino lo querías, ¿por qué lo has comprado?

Te puedes equivocar de vez en cuando, o que esa cosa te deje de gustar y servir... en esos casos, quede ser un yoyó cada mes, o más, se lo podemos regalar a alguien, o guardar ¿por qué no? o si no hay más remedio... tirarlo! pero eso siempre debe ser la última opción.

¡Dios qué barbaridad! Para mí es como tirar comida recién hecha...

En fin,
saludos

Anónimo dijo...

He leido con atención tu reflexión porque es una fuente de discusión con mi hermana, ella no guarda nada, en cambio yo soy incapaz de deshacerme de las cosas, considero que todas las cosas que he tenido me han dado alguna satisfacción y considero una falta de respeto y una muestra de altanería tirarlas simplemente porque ya no me interesan, todas las cosas tiene su corazoncito y a mi me duele que, una camiseta que me ayudó a ligar en una ocasión acabe limpiando el polvo de la estantería, estoy seguro que a la camiseta le duele que la traten así.

fonsilleda dijo...

El porqué guardas cosas inútiles parece que lleva siempre implícito algún tipo de recuerdo o sensación importante en su momento y, aunque de vez en cuando hay que hacer limpieza, determinados recuerdos se agarran y no se te desprende jamás. Tampoco pasa nada si no dejas que "se te adueñe" un síndrome de Diógenes...
No, en serio, a veces es agradable encontrarte en un cajón, o en una caja, una servilleta de papel con aquella dirección, aquellas determinadas palabras. Una tarjeta de visita garabateada de prisa o una cinta que ató un pequeño paquete..., cosas inservibles.

Felisa Moreno dijo...

A mí también me pasa Beatriz, a veces necesito hacer limpieza, no sólo de objtetos materiales. Gracias por pasarte.

Coach Paco, gracias por tu visita, ya estuve por tu blog.

Has dado en el clavo Paco, no se trata sólo de objetos, hay muchas otras cosas que nos van trabando, que nos impiden avanzar con la ligereza que quisiéramos. Por supueto que estás invitado al café, faltaría más.

Así es mi marido Celia, a veces tira las cosas a escondidas para que yo no le regañe. Un beso.

Yo también reciclo, Juanma, y llevas razón la necesidad de tirar viene de que compramos más de lo que necesitamos, yo me desespero con los juguetes de los niños. Allí esperando a que un día se dignen a jugar con ellos. Besos.

Gracias por venir hasta aquí y dejarnostu opinión, Anónimo, creo que nos parecemos, nos cuesta deshacernos de los buenos recuerdos.

A mí me encanta encontrarme con esas cosas, esas pequeñas cosas inútiles que mueven el polvo acumulado en mi memoria y me transportan a ese lugar, a ese momento. Un beso, Fonsi.

Brisa67 dijo...

Durante años me ha pasado lo mismo Felisa, creo que es porque las cosas para mí, tenían más valor sentimental que material.
Hace unos años , un cambio en mi vida, provocó que hiciera una limpieza masiva, no me quedó más remedio.
Pero siempre me ha llamado la atención ese "cariño" con que he atesorado algunas cosas y pasándolas de un cajón a otro, sin ser necesarias.
Hermoso texto, como todos tus escritos.

Un cálido abrazo

Martikka dijo...

Parece que a varios nos pasa lo mismo con las cosas escritas y los papeles... Pero hay un dicho budista que dice que cuando tiras cosas o haces limpieza de cosas viejas, algo nuevo entra en tu vida. Así que ya sabes. Si has tirado papeles, algo nuevo va a venir!

Felisa Moreno dijo...

Gracias Brisa, no es malo tirar de vez en cuando, hacer limpieza y mirar hacia adelante. Un beso.

Bueno Martikka, tampoco quiero muchos cambios, estoy contenta con mi vida, mis pequeñas recompensas diarias, mi familia, la literatura, creo que no debo pedir mucho más. Un beso.

XoseAntón dijo...

Cuesta desprenderse de las escamas, tienes razón, Felisa; es muy duro. Un día nos juntamos este hermoso grupo de blogueros y aprovechamos, casa por casa a ir vaciando los trasteros. Así, mientras unos quitan los trastos otros nos dan consuelo.

Bikiños

Felisa Moreno dijo...

A ver si es verdad XoseAntón, que un día nos podamos juntar todos. Yo conozco ya personalmente a muchos, pero me encantaría poder conoceros a todos. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hola a todos y gracias porque me han ayudado mucho con sus comentarios. Tengo q hacer limpieza en mi casa y en mi vida. Un abrazo

chenmeinv0 dijo...

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