miércoles, 10 de febrero de 2010

Vocación


Cuando empecé la carrera de Derecho aún no sabía que quería ser abogado. Eso se aprende con el tiempo, me dijo un profesor. Durante años acumulé experiencia en el tema realizando un doloroso arbitraje en las peleas de mis padres. Me fue de gran utilidad la querella que mi ex esposa me interpuso para que le subiera la pensión, a pesar de su abultada nómina como gerente de la estación de autobuses. Y llegados a este punto, en el que ya he usado todos los términos exigidos en el relato, qué más puedo contar sobre mi vocación. Ah, sí, ya recuerdo, despertó definitivamente el día que mi hermana vino con un moratón en el ojo y el alma rota, recogí los pedazos, le ayudé a meterlos en su bolso y nos fuimos a la comisaría de policía más próxima para poner una denuncia al bestia de su esposo.


(Uno de abogados que no fue seleccionado, creo que es el de diciembre)

4 comentarios:

Maribel dijo...

Jajaja, Felisa, me ha gustado mucho esa ironía de que "ya he usado todos los términos exigidos en el relato...". Yo también quiero publicar algunos de mis micros no seleccionados, que también tienen derecho. Feliz día.
Un abrazo.

Jasonia dijo...

"No hay mal que por bien no venga"

Del refranero popular, la verdadera universidad de la vida.

Besos.

gustavo dijo...

cre0 que...n0 se en realidad si te l0 he dich0, per0 se que l0 he pensad0...
desde que decidi seguirte...s0l0 haces que c0nfirmar mi intuici0n de que aqui leeria c0sas mas que interesantes.
he dich0
medi0 besaz0, felisa

serpai dijo...

Siempre me es gratificante recorrer el mundo de los blogs… y encontrar algunos como el tuyo. También tengo la esperanza que alguna vez pueda verte por el mío, sería como compartir esta pasión por escribir que une a tantas personas y en tantos lugares...

Sergio