sábado, 6 de febrero de 2010

Poniendo orden


Esta mañana por fin me he decidido a ordenar mis libros. Últimamente me limitaba a amontonarlos en las estanterías, sin orden ni concierto. Confieso que no soy una persona organizada, si a eso le unimos que en la habitación donde tengo la mayoría de los volúmenes no hay calefacción, pues eso, iban pasando los días y no me atrevía a meterle mano. Al intentar poner orden, me he dado cuenta que en mis lecturas predominan los autores españoles y latinoamericanos (sobre todo Gabo), que Irene Nemirovsky y Doris Lessing han entrado con fuerza. Que aún me quedan bastantes novelas por leer. Que ya tengo relatos o/y poemas publicados en veinte antologías y parece que fue ayer cuando empecé a escribir. Que en mis estanterías hay muchos libros de amigos y amigas que escriben, que comparten conmigo el sueño de las palabras.

Por la tarde mi marido se ha llevado a los niños al campo, y eso me ha dado un respiro para escribir. Aunque estoy acostumbrada a concentrarme rodeada de ruidos y gente, siempre se rinde más en silencio o con una música suave. He aprovechado para redactar el cuento de la próxima edición de la revista Deparenpar, un relato sobre el Castillo, dentro de la serie Alcaudete Imaginado. Y también me he animado a presentar un micro al certamen de abogados de este mes.

En fin, un día literario, rodeada de libros por la mañana y de relatos por la tarde. Ah, también he terminado de leer lo que tenía entre manos “Mañana no será lo que Dios quiera” de Luis García Montero, que nos cuenta, de forma novelada, la infancia y juventud del poeta Ángel González. Un libro estupendo, muy recomendable. Os dejo con una frase que me ha gustado especialmente: “Un reloj que sigue marcando las horas, aunque ya no pertenezca a su dueño. Creo que eso es la literatura.”

3 comentarios:

KUBAN dijo...

Debe ser maravilloso poder dedicar un día entero a escribir y a pensar en los libros leídos y los que están por leer, los escritos y los que están por escribir. Un abrazo y mi admiración.

Felisa Moreno dijo...

Bueno, completo, completo,... como que no. Antes había estado limpiando, mientras tanto ponía lavadoras, tendía, preparaba la comida, pero esas rutinas diarias preferí obviarlas en mi post, quise quedarme con el agradable tacto de los libros, esos que parece están a punto de desaparecer. Gracias por tu comentario. Un beso.

Paco Gómez Escribano dijo...

Yo soy un desastre. Tengo libros en tres casas distintas. Y todo pulcramente desordenado y tirado por ahí. Vaya tela. Un beso.