miércoles, 18 de marzo de 2009

Preguntas espinosas...sobre ruedas


Creo que ya comenté en otra ocasión que, en cuanto mi hija se sube a un coche, se le desata la vena reflexiva, aparte de la lengua, que más que desatada parece desbocada. Ayer fuimos los tres a Jaén, de compras. Juanma se durmió pronto, circunstancia que Irene aprovechó para tenerme en exclusiva. Ante mis quejas reiteradas por su torrente de palabras, se disculpó diciéndome que sus amigas no la dejan hablar en el cole. No quiero ni imaginar como será una conversación entre tres cotorras como mi hija (espero que me perdone la expresión si lee esto).


En fin, la conversación se inició con un cortijo. Me explico. Cerca de la carretera hay un cortijo con una torre redonda, probablemente una antigua atalaya, pues Alcaudete fue durante mucho tiempo, frontera entre moros y cristianos. Así se lo comenté a mi hija, nunca lo hubiera hecho, porque a partir de aquí se inició una serie de preguntas que se iban encadenado hasta llegar aquí,
- Pues mami, yo vi por la tele que un moro quería meter droga en España.
- ¿Si? – contesto yo, aparentando interés.
- Sí, mami- y sin tomar aliento continuó- ¿qué es la droga?


Me quedé parada, a ver, como le explicas a una niña de siete años que la droga es una sustancia nociva, muy adictiva que suele acarrear graves problemas a la juventud, principalmente. De todas formas lo intenté.


- La droga es algo que, cuando la pruebas, te parece muy buena, estupenda, te hace sentir muy bien. Pero eso es sólo al principio, cada vez quieres más, no puedes vivir sin ella, al final acabas enfermo y sin dinero.


A partir de aquí iniciamos una conversación sobre drogas, que llevó a mi hija decir.
- Mañana mismo hablo con Maria José (su amiga del alma) y le cuento todo lo que me has explicado, no vaya a probar las drogas esas, que seguro que ella no sabe lo que son.
De toda la charla sobre ruedas, me quedo con una parte que me conmovió. En un momento, tratando de poner un ejemplo de lo que es una adicción, le dije a mi hija que se imaginara lo que sería estar viendo dibujos animados día y noche. Al final una cosa que era buena y divertida, acabaría convirtiéndose en un problema para la vista, para su salud. Ella me respondió así.
- Pero mami, papi y tú no nos dejaríais estar tanto rato frente a la tele.
- Sí, pero cuando tú tengas edad de probar las drogas, nosotros no estaremos contigo.
- ¿No? ¿Por qué, mami?

Aquí fue donde me quedé desarmada, en su cabecita de siete años no cabe la posibilidad de que un día su madre no estará a su lado para guiarla en cada paso. Sentí la angustia anticipada a perderla, el miedo a cortar ese cordón umbilical invisible que nos sigue uniendo. La vida es así.

En fin, creo que esta vez supe salir airosa a su interrogatorio, en otro post contaré como me fue el día que me preguntó que era la regla o cuando descubrió todo lo referente a su nacimiento, que no tiene desperdicio.

(Esta foto me encanta, entonces sólo tenía dos años)


16 comentarios:

Celia dijo...

Los niños hacen muchas sabias preguntas, que los adultos "sabios en experiencias" no sabemos contestar.
Tú siempe estarás al lado de tus hijos ¿Tus hijos a tu lado? Ese ya es otro tema... Pero todo en su momento.
Un abrazo

milagros dijo...

Hay ocasiones que sus preguntas te ponen en un apuro.
Mi hija, siendo pequeña, me preguntó un día:
-mamá, si Dios es tan bueno, por qué permite que mueran tanta personas en la guerra?. Creo que fue la época de la guerra de Kosovo.
Un abrazo

Susana dijo...

Cuando hay niños en nuestras vidas la creatividad que hemos de tener se nos dispara. A veces, hasta nos dejan sin palabras, como en el episodio que narras, Felisa.

Un besote

TitoCarlos dijo...

El psicólogo del cole de mis niños nos dijo a los padres que si hablamos normalmente con ellos, todos los días, el momento de explicar determinadas cuestiones es cuando ellos lo preguntan.
No solo pasas unos momentos entrañables con ellos, son de felicidad, de descubrimientos de ambos, son fantásticos.
Buena madre, lo estas haciendo muy bien.

AL-EMPLEO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ardilla Roja dijo...

El cordón no se corta nunca del todo. Siempre hay un momento en el que recurren a nosotros pidiendo consejo o ayuda, como nosotros con nuestros padres. Yo misma, llamo a la mía por cualquier tontería. Hace que se cabrea por el coste que me pueden suponer las conferencias, pero en el fondo yo sé que está encantada.

Tienes unos hijos preciosos. Aprovéchate de ellos ahora que son pequeños que la vida, pasa tan deprisa...

Un abrazo

Maat dijo...

Hola, Felisa.
Los hijos no dejan nunca de sorprendernos, tengan la edad que tengan. Aunque en tu caso es muy pronto para que te plantees el miedo a cortar ese cordón umbilical, si que es bueno pensarlo de vez en cuando. A mí siempre me hizo gracia leer eso del "síndrome del nido vacío", hasta que lo sentí en mi alma. No estaba preparada y me costó lo mío superarlo. Hay que entrenarse, con tiempo...
Me apetece mucho dejarte un poema (que igual conoces) de Kahlil Gibran. ¿Puedo?

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.
No vienen de ti,
sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.

Disculpa Felisa por todo el terreno que he "okupado", pero me ha nacido así el hacerlo y, creo, que el poema vale la pena leerlo. Gracias.

Un abrazo grande.

Maat

J.E. Alamo dijo...

También tengo una hija, Sarah, de siete años (bueno, los cumple el dos de abril), y sus historias, reflexiones y comentarios me dan mucho que pensar. Ahora bien, aprovecho a tope el tiempo que puedo estar con ella, estos años son ahora o nunca.

Mimí dijo...

Seguro que mides aún maás las palabras con tu hija que escribiendo, jeje.(Sonrisa cómplice)
Un buen relato, con chispas reflexivas de ternura y esperanza.

pichiri dijo...

Veo que tu hija se escapa de las manos en el mejor sentido, claro está. No te canses de explicarle todo lo que te pregunte y le inquiete y hazlo sin adornos y florituras. Los niños a veces nos preguntan cosas de las que ya saben la respuesta y según nuestro proceder sacan muchas conclusiones. Si siempre a través de tí alcanza la verdad, siempre acudirá a ti ante cualquier problema sabiendo que nunca la defraudarás.
Un beso.-

Any dijo...

Los chicos son curiosos por naturaleza y muchas veces te desarman con sus preguntas. Pero siempre es mejor que te pregunten a vos, que tengan la confianza de que su madre despejará sus dudas.
Que linda es tu nena! Disfrutala mucho, que el tiempo pasa volando.
un abrazo

Luz dijo...

es tan apasionante un hijo, verdad?

MarianGardi dijo...

Bella foto de tu niña Felisa y bonita historia, jajaja los niños nos ponen en cada aprieto.
Un abrazo

Teresa Cameselle dijo...

A pesar de todo, vas saliendo airosamente del paso, Felisa.
Lo bueno es que a esas edades aún aceptan todo lo que les decimos "palabra de Dios". Lo malo es cuando los padres tienen carencias en cuanto a cultura, o peor, en cuanto a valores, que de todo hay por desgracia, y me imagino que tú como yo, verás casos así simplemente a la puerta del colegio, donde te preguntas si los padres son así, ¿cómo saldrán los hijos?
Tu pequeña preguntona está preciosa en esa foto, ojalá crecieran un poco más despacito.

JuanRa Diablo dijo...

Pues no tardes en contarnos esas conversaciones madre-hija que tanto enternecen y de las que se sacan bonitas enseñanzas sobre el mundo de los niños.
Yo me maravillo de la inteligencia que se desprende de esas observaciones tan agudas que suelen tener. Lo mejor es hablarles abiertamente sin miedo a que no nos entiendan. Entienden más de lo que imaginamos.

Carmen Andújar dijo...

Felisa tienes un premio en mi blog
Un beso.